En un estudio científico, pusieron a un grupo de personas a jugar un juego y a otro grupo a observar a los jugadores
Los que jugaban, lo hacían correctamente o haciendo trampas, y estaban conectados a unos cables de electroshock. Los que observaban, estaban conectados a sensores que medían la actividad cerebral. Cuando a los que no hacían trampa les daban un electroshock, en los cerebros de todos los observadores -hombres y mujeres- se encendían los centros de empatía. Cuando a los que SÍ hacían trampa les daban un electroshock los cerebros de los hombres y de las mujeres se comportaron de forma diferente. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC2636868/