Francisco Franco llevando a dos perros en la mano: uno con la cara de Isabel Díaz Ayuso y otro con la de Abascal. El que representa a Abascal es más fiero y violento y el que representa a la presidenta de la Comunidad de Madrid es más amable. "Felices 50 años sin Franco", se puede leer en grande en la portada. "Nos tiene atados y bien atados", dicen los perros
Sorprendentemente, cincuenta años después de la muerte de Franco, regresan como un eco persistente algunas frases que nunca murieron del todo: “con Franco se vivía mejor”, “no había problemas”, “la gente iba por la calle tranquila”. Suenan a consigna heredada, a mito doméstico repetido sin memoria. Y sin embargo, basta mirar a Granada -a su historia, a sus fosas, a sus heridas- para comprobar que no hay nostalgia honesta posible. Ninguna vida es mejor cuando se vive con miedo, sin voz y sin derechos.
“Perrosanxe nos obliga a pagar impuestos, a cumplir normativas, a meter menas en casa y encima sin poder hacer chistes de enanos y mariquitas“. Añade que los que conocieron la libertad no saben lo que nos estamos perdiendo, y que este medio siglo ha sido un erial preñado de ciencia y evolución.
300 personas fueron fusiladas en Algeciras y más de mil en el conjunto del Campo de Gibraltar.Las asociaciones organizadoras subrayan que aquel episodio formó parte de un plan sistemático de represión en toda Andalucía, donde se calcula que unas 60.000 personas fueron asesinadas, muchas de ellas en las tapias de los cementerios o junto a las cunetas. La represión afectó a hombres y mujeres que, según los testimonios recopilados, no pertenecían a estructuras armadas, sino que fueron víctimas por su condición social, política o ideológica.