"Ves el humo? Ahí está tu mamá, me decía el alemán de las SS"
En esa mirada de 92 años que ven, caben todos los horrores que una chica jamás tendría que haber visto: su madre fue enviada a la cámara de gas el mismo día que Annette Cabelli entró a Auschwitz; su hermano fue utilizado como cobaya humana en el campo de exterminio y le cortaron los testículos; y ella -a la edad de 17 años- era una de las encargadas de transportar los cuerpos sin vida en una carretilla.