Un respeto (también) a los vivos
Lo confieso. Ante una muerte repentina e inesperada, sea quien sea el difunto, uno reacciona con una mezcla de estupor y respeto. A la persona, aun sin conocerla de nada. Y a quienes la lloran desde muy cerca, por simple humanidad. Será por esa educación judeocristiana que por decreto recibimos en nuestra infancia. Precisamente por eso he tenido que (...)