Las ranas de Aguirre se amontonan - Las pesquisas de Marcello
En la putrefacta charca de Aguirre las ranas se amontonan sin cesar y ofrecen un inagotable concierto de corrupción con su croar. Lo que nos permite afirmar que la charca de Aguirre es un pozo negro que ella misma cavó, ‘pico y pala, pico y pala’, y del que emanan olores que son imposibles de soportar. Y ahí sigue la condesa de Bombay tan campante de concejala de Madrid y huyendo de su propia sombra como si fuera la de un agente de movilidad del taponado tráfico de la capital.