La polarización se instala en una escena política de discursos cada vez más simplistas
El Congreso ha ofrecido esta semana nuevas muestras de la capacidad de la clase política para convertir cada sesión parlamentaria en un espectáculo. La agresividad verbal entre Gobierno y oposición, en el pleno del miércoles y en la comisión de reconstrucción del jueves, dinamitó cualquier intento de debate serio sobre el principal asunto de la agenda: la Covid-19. Nada nuevo. Los peligros están advertidos desde hace tiempo. Bajo el cruce de descalificaciones y ocurrencias, el ciudadano asiste a la batalla indisimulada por el poder y el control