La pesadilla de un campamento de verano - El Común
Unas 80 niñas y niños, divididos en dos habitaciones grupales y dos baños grandes con duchas abiertas. No solo las habitaciones eran mixtas, también lo eran los baños y por ende, las duchas. Les obligaban a ducharse en grupos mixtos y desnudos, palabras textuales “porque podía haber alguna persona trans que se sintiera categorizade”. No valieron de nada las protestas de muchas niñas y también algunos niños ni las peticiones de ducharse en bañador (antihigiénico). Les dijeron que “bastante tenían con que los váteres tuvieran puerta”. Tampoco les dejaban ducharse en los vestuarios de las piscinas del pueblo cuando iban allí, que según las niñas eran los únicos momentos en los que podían ir al baño tranquilas. Los espejos estaban inutilizados, habían pintado encima porque les tenía que dar igual el aspecto que tuvieran, y en uno de ellos había pintada una mujer abierta de piernas con el texto “On Egin”, “que aproveche”.
No creemos en la división por géneros, ya que creemos en una educación feminista e igualitaria y esta división deja fuera a varios cuerpos e identidades. Es por ello que en las duchas y en las habitaciones aplicamos la misma filosofía. Entendemos que esta propuesta pueda generar incomodidad entre les jóvenes y es por eso que nunca les obligamos a desnudarse. Es verdad que se les propone quitarse los bañadores una vez entran a la ducha, como medida para garantizar una mayor higiene.”
