La mañana que debía estrechar la mano de Pinochet
Qué hacer si te invitan a una recepción en la que debes dar la mano a un dictador golpista. Negársela se consideraría, en el mundo de la diplomacia, un gesto inamistoso hacia el país que representa. Dársela es reconocerlo como mandatario legítimo y despreciar a sus víctimas.