Los jóvenes no quieren hacerse al mar
“Mi madre me decía: la mar, lo último”. David Montaño, marinero del barrio marítimo de Castellón, respondió así a la pregunta de por qué cada vez hay menos jóvenes que se decidan a hacer su mismo trabajo. Como la suya, son muchas las familias que intentan que sus hijos no hereden el oficio, pese a tener varias generaciones de pescadores en su árbol genealógico. Esta es una de las caras del peligro de extinción que corre el sector de la pesca artesanal en Castellón, hecho de pequeñas empresas familiares.