Un “cuento” demasiado lejano para no contarlo
Mi primera misión. Habíamos salido de Guinea Ecuatorial por piernas y en avión. Una lágrima macerada por la emoción contenida y el miedo al machete paralizado en el corredor del aeropuerto me había…
Mi primera misión. Habíamos salido de Guinea Ecuatorial por piernas y en avión. Una lágrima macerada por la emoción contenida y el miedo al machete paralizado en el corredor del aeropuerto me había…