Amancio Ortega, la infamia y el valenciano de los 2.000 tumores
El caso de Paco Sanz y el de Amancio son muy diferentes, pero a ambos los han puesto casi igual de tibios. A uno por dedicar, presuntamente (es obligado recordarlo) gastarse en farras la pasta y al otro, por dar su pasta para combatir el cáncer.