El caso de Paco Sanz y el de Amancio son muy diferentes, pero a ambos los han puesto casi igual de tibios. A uno por dedicar, presuntamente (es obligado recordarlo) gastarse en farras la pasta y al otro, por dar su pasta para combatir el cáncer.
Este garrulo es Antonio Martín Hernández, alcalde de Vita (Ávila) por el PP, haciendo apología de la pederastia y la violación. El PP tiene que cesarlo fulminantemente, es intolerable que representantes públicos tengan este tipo de comportamientos. Vergüenza. Asco. Infamia.