El investigador publica ‘Neuronas en marcha’, un libro donde alerta de los riesgos del sedentarismo y recalca que no basta con ir al gimnasio: hay que moverse más y dejar de pasar tantas horas sentados
Por un viaje, por una enfermedad, por una lesión, por un cambio de vida o simplemente por pereza puede llegar un día en que dejas de salir a correr. De acudir a las sesiones de spining en el gimnasio, a las partidas semanales de pádel o de subir montañas durante el fin de semana.
Una investigación ha descubierto por qué fracasamos muchas veces en nuestros propósitos de hacer deporte: el cerebro debe desarrollar un importante esfuerzo para vencer el impulso ancestral de ahorrar energía para asegurar la supervivencia y la reproducción.
Septiembre, con la vuelta al trabajo después de las vacaciones, supone para muchos de nosotros la vuelta a la rutina y a las largas horas de oficina sentados delante de un ordenador. Pasar un mínimo de ocho horas diarias delante de la pantalla trabajando, a las que tenemos que sumar un par de horas más viendo la televisión o jugando a videojuegos, puede darnos una idea de por qué el sedentarismo es un problema creciente en nuestra sociedad.
Tal y como recoge Consalud, aunque cada vez hay más información accesible sobre el cuidado vaginal, todavía son muchas las mujeres que no le dan la importancia que merece y no trabajan de forma adecuada este órgano.
Nueve de cada diez personas sobrevivirían al cáncer de colon, el de mayor incidencia en España, si se detectara de forma precoz. Por ello, es imprescindible concienciar a la población diana, hombres y mujeres entre 50 y 69 años de edad, sobre la importancia de mantener un estilo de vida saludable y de participar en los programas de cribado del cáncer colorrectal a través del test de sangre oculta en heces (TSOH).
En una época en la que el sedentarismo se ha convertido en un auténtica epidemia, la ley del mínimo esfuerzo juega en contra de nuestra salud. No son solo mecanismos innatos que nos hacen reducir nuestra actividad, sino también consumir más comida y buscar actividades que sean agradables a corto plazo (aunque sean malas a largo plazo). Las técnicas de activación conductual son viejas conocidas de la psicología aplciada al deporte. De ellas podemos sacar algunas reglas básicas que nos ayudan a corregir esa tendencia al sedentarismo.