El ministro de Interior se niega a hacer públicas las razones, así como el procedimiento seguido y qué autoridad la concedió, tras considerar que se trata de «materia clasificada» que pondría en riesgo la seguridad y defensa del Estado en caso de desvelarlo.
Los vídeos de las dos cámaras táser y del locutorio muestran que los agentes dispararon descargas en la zona lumbar, golpearon y sujetaron durante diez minutos al hombre, que habría entrado al locutorio muy alterado, pero sin que se hubieran producido amenazas ni golpes a los agentes, según se observa en las imágenes. Un informe encargado por la familia atribuye a la presión sobre cuello y tórax una contribución decisiva en su muerte.
“¡Señora! ¡tenemos una alerta de intrusión! ¡Baje ahora mismo!“ “Salí en pijama a explicarles que se podían ir en paz”, rememora. “Pero no me dejaban hablar y no paraban de gritarme. (...) me gritaba en la cara y le dije que a mí no me hablaba así. Entonces me cogió el móvil y me estampó contra la pared para ponerme las esposas”
El juez consideró probado, y la Audiencia Provincial lo refrenda en esta sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, que ambos agentes hablaron a la anciana de "muy malas maneras" y la lesionaron cuando trataron de meterla a la fuerza en el coche de policía mientras ella se resistía, llegando a darle patadas y a impedirle llamar a un familiar cuando estaba ya en dependencias policiales.
Asuntos Internos de la Ertzaintza ha dado carpetazo a la desaparición del test de drogas del hijo de un jefe policial, de la comisaría de Ondarroa. Pese a que hasta cinco pruebas se han esfumado sin dejar rastro, liquida el asunto al no poder señalar a ningún responsable.