Acabo de tener una experiencia de esas que se quedan en el alma de alguien de izquierdas. He visto a un antiguo alumno, alguien que vino a España muy pequeño, desde África, en acogimiento de una familia de mi pueblo. El chaval estuvo conmigo en clases, tanto en enseñanza de bachillerato normal como de adultos, más tarde, y no era buen estudiante.
Cuestión, que ha entrado para el servicio, al verme me ha pasado su mano por la espalda y después, al salir del servicio, le he preguntado qué es de su vida. Me ha dicho que está trabajando en el Corte Inglés de Sevilla y, al ir a darle la mano, me ha dado un abrazo, y yo he respondido con otro, lógicamente.
Acabo de tener una experiencia de esas que se quedan en el alma de alguien de izquierdas. He visto a un antiguo alumno, alguien que vino a España muy pequeño, desde África, en acogimiento de una familia de mi pueblo. El chaval estuvo conmigo en clases, tanto en enseñanza de bachillerato normal como de adultos, más tarde, y no era buen estudiante.
Cuestión, que ha entrado para el servicio, al verme me ha pasado su mano por la espalda y después, al salir del servicio, le he preguntado qué es de su vida. Me ha dicho que está trabajando en el Corte Inglés de Sevilla y, al ir a darle la mano, me ha dado un abrazo, y yo he respondido con otro, lógicamente.
Se abre camino.