De Koldo García apenas se sabía entonces que era una suerte de sombra de Ábalos. Estuvo con él la noche en la que fueron en secreto a recibir a la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez. Chófer, asesor, exportero de prostíbulo, hombre de los recados, conseguidor, amigo, colaborador de la Guardia Civil… y por todo ello, guardián de muchos secretos inconfesables que le han acabado otorgando una posición de fuerza sobre el que fuera su jefe.
Hoy los dos están en prisión preventiva esperando el primer juicio por el caso mascarillas. Es solo una de las cuatro ramas que emanan de esta trama principal. Dos se investigan en el Tribunal Supremo y las otras dos en la Audiencia Nacional.
El caso Koldo, capítulo 1: las mascarillas
Sánchez apenas llevaba unos meses en el poder. Corría el año 2018 y el presidente socialista presumía de lo que se llamó “el Gobierno bonito”. Había caras conocidas y respetadas como el juez en su día convservador de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, una fiscal progresista como Dolores Delgado, un astronauta, hasta un presentador de televisión. Pero detrás de los focos ya se estaba fraguando el pecado original de esta historia. Ábalos, que había sido fiel escudero de Sánchez incluso en los peores momentos, se llevó el Ministerio de Transportes. Junto a él se quedó aquel grandullón que llegó a Madrid de la mano de Santos Cerdán, otro sanchista de los tiempos duros. A Koldo le dieron un móvil, un despacho y las llaves de acceso a las esferas del poder. Pero su habitat natural seguía siendo el de los conductores y el personal de seguridad que hace horas en la calle esperando a que entren y salgan .
Del pelotazo de las mascarillas a Air Europa y Globalia: los tres días febriles de julio de la trama en Madrid
Borja Negrete
En esos ambientes entabló relación con un escolta del ministerio que tenía un hermano empresario. Le propuso que tomaran un café y así es como Koldo García conoció a Víctor de Aldama. Ambos fraguaron una relación fluida que experimentó sus momentos más dulces durante la pandemia.
Aldama era comisionista de una empresa y Koldo la persona de confianza del ministro con más presupuesto del Gobierno, elegido por Sánchez para sentarse en el gabinete de crisis por el covid. Ábalos era, además, el secretario de Organización del PSOE, su poder era ilimitado. El pelotazo se hacía solo. El resultado fue que Aldama se comprometió a pagar comisiones mensuales a Koldo y, a cambio, la empresa para la que trabajaba se adjudicó decenas de millones de euros en contratos públicos de administraciones socialistas para comprar material sanitario.
Aldama no solo cerró acuerdos con ministerios como Transportes e Interior, también con gobiernos autonómicos como el de Baleares de Francina Armengol y el de Canarias de Ángel Víctor Torres. Además de comisiones, Aldama y sus socios también colmaron al ministro de otros de regalos, como asumir el alquiler de un piso de lujo en Madrid para su amante, una estudiante de odontología llamada Jessica Rodríguez. Ella y otras chicas aparecen en esta trama recibiendo dinero del ministro o directamente un puesto en empresas públicas.
Por este motivo, Ábalos y Koldo se sentarán en el banquillo en los próximos meses acusados de un ramillete de delitos de corrupción, entre ellos el de organización criminal. Será en el Tribunal Supremo porque Ábalos nunca quiso renunciar a su acta de diputado y goza de condición de aforado. Junto a ellos dos, estará también Aldama, claro. Sin embargo, Koldo no era nuevo en estas actividades ni su presencia en Transportes era casual. En realidad, Cerdán sabía muy bien dónde estaba colocando a su grandullón. Ahora también lo sabe la UCO.
Caso Koldo, capítulo 2: Acciona y Servinabar
Por este motivo, Ábalos y Koldo se sentarán en el banquillo en los próximos meses acusados de un ramillete de delitos de corrupción, entre ellos el de organización criminal. Será en el Tribunal Supremo porque Ábalos nunca quiso renunciar a su acta de diputado goza de condición de aforado. Junto a ellos dos, estará también Aldama, claro. Sin embargo, Koldo no era nuevo en estas actividades ni su presencia en Transportes era casual. En realidad, Cerdán sabía muy bien dónde estaba colocando a su grandullón. Ahora también lo sabe la UCO.
Caso Koldo, capítulo 2: Acciona y Servinabar
Si la mañana de la detención de Koldo en febrero de 2024 algo hizo temer a Pedro Sánchez, el día 12 de junio de 2025 directamente todo saltó por los aires. Los medios de comunicación comenzaron a disparar como metralletas titulares de un informe de la Guardia Civil que ubicaba a Santos Cerdán el frente de una trama que iba mucho más allá de mascarillas a cambio de comisiones. Lo que arrojaban las pesquisas de la UCO era una organización más ambiciosa dedicada a la adjudicación de obras públicas del Ministerio de Transportes. Y una empresa aparecía entre las más señaladas, Acciona.
Tres meses antes, El Confidencial ya había avanzado que la Guardia Civil cercaba a Cerdán con un informe demoledor, pero el Gobierno ya estaba instalado en una estrategia de enfrentamiento directo con los medios de comunicación que escrutaban la corrupción. Dirigentes socialistas tacharon de bulo la información, sus altavoces hablaron de golpismo mediático. Sánchez había cesado por sorpresa a Ábalos en 2021 y su sustituto como secretario de Organización del PSOE había sido Cerdán. Era el nuevo hombre intocable. Ese informe de la UCO había detonado de la noche a la mañana la pretendida estrategia de Moncloa de establecer un cortafuegos en la figura de Ábalos, al que habían desterrado al Grupo Mixto en el Congreso. Santos Cerdán entró en prisión y el PSOE entró en pánico. Para colmo, las conclusiones de la Guardia Civil estaban cimentadas sobre horas y horas de grabaciones de conversaciones privadas. Al final resultó que Koldo García, el leal ayudante, siempre llevaba una grabadora activada encima. Captó en secreto a sus jefes hablar de comisiones, amaños, prostitutas… Entre las actas de los registros, este periódico encontró un documento que situaba a Cerdán como copropietario de una empresa llamada Servinabar junto a un empresario llamado Antxon Alonso, quien va a ser importante en capítulos siguientes. Informes policiales posteriores acreditaron que esta empresita navarra sin apenas trabajadores era la manera que tenía la trama de canalizar las comisiones ilegales que pagaba Acciona. La pequeña se pegaba a la grande para ir juntos a los concursos públicos amañados y a cambio cobraba una comisión del 2 por ciento por hacer básicamente nada.
Este segundo capítulo sería una precuela dentro de esta historia. Las pesquisas han acreditado que el modus operandi de comisiones a cambio de obra pública empezó muchos años antes en Navarra. Cuando se hicieron con el Gobierno, Cerdán y Koldo se limitaron a copiar el modelo a nivel nacional desde el Ministerio de Transportes que dirigía Ábalos. Y la llave para hacerlo posible fue, otra vez, el grandullón de Barakaldo. Estos hechos se investigan también en el Tribunal Supremo como una pieza separada de las mascarillas.
Caso Koldo, capítulo 3: los sobres
Cuando uno accede a la esfera de la UCO y los tribunales sabe cómo entra, pero nunca cómo sale. Una investigación de este tipo provoca la petición de pruebas, análisis de patrimonio, incautación de teléfonos móviles… así es como la Guardia Civil descubrió que el PSOE había pagado gastos en metálico durante años a sus dirigentes. En el caso de Ábalos y Koldo, además, no coincidían las cantidades declaradas por el partido con las que ellos comentaban en sus conversaciones de WhatsApp. Las alarmas en Moncloa empezaron a sonar de nuevo. La sospecha de la financiación ilegal del partido asomaba por el horizonte. El Tribunal Supremo llamó a declarar como testigos al gerente del partido y a una secretaria que trabaja en el PSOE desde finales de la década de los ochenta. Ninguno de los dos supo explicar cuándo se dejó de pagar en metálico ni por qué las cantidades no cuadraban. El juez sospecha, al menos de momento, que Ábalos y Koldo pasaban tickets de gastos sin control al partido para blanquear el dinero que recibían de las comisiones.
Este caso se encuentra ahora en la Audiencia Nacional y no ha dado siquiera sus primeros pasos. Entre la documentación que remitió el Supremo, se encuentra la declaración de una colaboradora de Aldama llamada Carmen Pano. Esta mujer dijo haber llevado a la sede de Ferraz 90.000 euros de comisiones ilegales en bolsas. Aldama dice que eso es mentira.
Caso Koldo, capítulo 4: Transportes
La condición de aforado de Ábalos hizo que la causa se partiera en dos desde el principio. La Audiencia Nacional se quedó con las actividades de actores secundarios, aunque necesarios en la presunta operativa corrupta. En esta parte están imputados, por ejemplo, el exdirector general de Carreteras Javier Herrero. También la que fuera responsable de ADIF Isabel Pardo de Vera. La UCO la ubica tras la adjudicación de obras siguiendo instrucciones de Koldo o tras el enchufe de la amante de Ábalos en las empresas Ineco y Tragasatec. La Audiencia Nacional tiene más carga de trabajo e investiga más lento. Esta rama del caso tardará años en tener una sentencia firme.
Caso Hidrocarburos
El día que todo empezó a desmoronarse, junto a Koldo García también fue arrestado Víctor de Aldama. En ese momento era un perfecto desconocido y los titulares le presentaban como el presidente del Zamora Club de Fútbol. Meses después, fue detenido de nuevo por orden de la Audiencia Nacional, pero esta vez por su papel en una trama de fraude millonario al IVA en el sector de los hidrocarburos. Otra vez las alarmas. Este empresario acostumbrado a la buena vida, los restaurantes caros y los coches de alta gama, se vio de la noche a la mañana comiendo en un banco corrido de la cárcel de Soto del Real. Las fechas de su ingreso provisional en prisión por los hidrocarburos, además, coincidieron con el cumpleaños de su hija pequeña. Ahí
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Hoy los dos están en prisión preventiva esperando el primer juicio por el caso mascarillas. Es solo una de las cuatro ramas que emanan de esta trama principal. Dos se investigan en el Tribunal Supremo y las otras dos en la Audiencia Nacional.
El caso Koldo, capítulo 1: las mascarillas
Sánchez apenas llevaba unos meses en el poder. Corría el año 2018 y el presidente socialista presumía de lo que se llamó “el Gobierno bonito”. Había caras conocidas y respetadas como el juez en su día convservador de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, una fiscal progresista como Dolores Delgado, un astronauta, hasta un presentador de televisión. Pero detrás de los focos ya se estaba fraguando el pecado original de esta historia. Ábalos, que había sido fiel escudero de Sánchez incluso en los peores momentos, se llevó el Ministerio de Transportes. Junto a él se quedó aquel grandullón que llegó a Madrid de la mano de Santos Cerdán, otro sanchista de los tiempos duros. A Koldo le dieron un móvil, un despacho y las llaves de acceso a las esferas del poder. Pero su habitat natural seguía siendo el de los conductores y el personal de seguridad que hace horas en la calle esperando a que entren y salgan .
Del pelotazo de las mascarillas a Air Europa y Globalia: los tres días febriles de julio de la trama en Madrid
Borja Negrete
En esos ambientes entabló relación con un escolta del ministerio que tenía un hermano empresario. Le propuso que tomaran un café y así es como Koldo García conoció a Víctor de Aldama. Ambos fraguaron una relación fluida que experimentó sus momentos más dulces durante la pandemia.
Aldama era comisionista de una empresa y Koldo la persona de confianza del ministro con más presupuesto del Gobierno, elegido por Sánchez para sentarse en el gabinete de crisis por el covid. Ábalos era, además, el secretario de Organización del PSOE, su poder era ilimitado. El pelotazo se hacía solo. El resultado fue que Aldama se comprometió a pagar comisiones mensuales a Koldo y, a cambio, la empresa para la que trabajaba se adjudicó decenas de millones de euros en contratos públicos de administraciones socialistas para comprar material sanitario.
Aldama no solo cerró acuerdos con ministerios como Transportes e Interior, también con gobiernos autonómicos como el de Baleares de Francina Armengol y el de Canarias de Ángel Víctor Torres. Además de comisiones, Aldama y sus socios también colmaron al ministro de otros de regalos, como asumir el alquiler de un piso de lujo en Madrid para su amante, una estudiante de odontología llamada Jessica Rodríguez. Ella y otras chicas aparecen en esta trama recibiendo dinero del ministro o directamente un puesto en empresas públicas.
Por este motivo, Ábalos y Koldo se sentarán en el banquillo en los próximos meses acusados de un ramillete de delitos de corrupción, entre ellos el de organización criminal. Será en el Tribunal Supremo porque Ábalos nunca quiso renunciar a su acta de diputado y goza de condición de aforado. Junto a ellos dos, estará también Aldama, claro. Sin embargo, Koldo no era nuevo en estas actividades ni su presencia en Transportes era casual. En realidad, Cerdán sabía muy bien dónde estaba colocando a su grandullón. Ahora también lo sabe la UCO.
Caso Koldo, capítulo 2: Acciona y Servinabar
Por este motivo, Ábalos y Koldo se sentarán en el banquillo en los próximos meses acusados de un ramillete de delitos de corrupción, entre ellos el de organización criminal. Será en el Tribunal Supremo porque Ábalos nunca quiso renunciar a su acta de diputado goza de condición de aforado. Junto a ellos dos, estará también Aldama, claro. Sin embargo, Koldo no era nuevo en estas actividades ni su presencia en Transportes era casual. En realidad, Cerdán sabía muy bien dónde estaba colocando a su grandullón. Ahora también lo sabe la UCO.
Caso Koldo, capítulo 2: Acciona y Servinabar
Si la mañana de la detención de Koldo en febrero de 2024 algo hizo temer a Pedro Sánchez, el día 12 de junio de 2025 directamente todo saltó por los aires. Los medios de comunicación comenzaron a disparar como metralletas titulares de un informe de la Guardia Civil que ubicaba a Santos Cerdán el frente de una trama que iba mucho más allá de mascarillas a cambio de comisiones. Lo que arrojaban las pesquisas de la UCO era una organización más ambiciosa dedicada a la adjudicación de obras públicas del Ministerio de Transportes. Y una empresa aparecía entre las más señaladas, Acciona.
Tres meses antes, El Confidencial ya había avanzado que la Guardia Civil cercaba a Cerdán con un informe demoledor, pero el Gobierno ya estaba instalado en una estrategia de enfrentamiento directo con los medios de comunicación que escrutaban la corrupción. Dirigentes socialistas tacharon de bulo la información, sus altavoces hablaron de golpismo mediático. Sánchez había cesado por sorpresa a Ábalos en 2021 y su sustituto como secretario de Organización del PSOE había sido Cerdán. Era el nuevo hombre intocable. Ese informe de la UCO había detonado de la noche a la mañana la pretendida estrategia de Moncloa de establecer un cortafuegos en la figura de Ábalos, al que habían desterrado al Grupo Mixto en el Congreso. Santos Cerdán entró en prisión y el PSOE entró en pánico. Para colmo, las conclusiones de la Guardia Civil estaban cimentadas sobre horas y horas de grabaciones de conversaciones privadas. Al final resultó que Koldo García, el leal ayudante, siempre llevaba una grabadora activada encima. Captó en secreto a sus jefes hablar de comisiones, amaños, prostitutas… Entre las actas de los registros, este periódico encontró un documento que situaba a Cerdán como copropietario de una empresa llamada Servinabar junto a un empresario llamado Antxon Alonso, quien va a ser importante en capítulos siguientes. Informes policiales posteriores acreditaron que esta empresita navarra sin apenas trabajadores era la manera que tenía la trama de canalizar las comisiones ilegales que pagaba Acciona. La pequeña se pegaba a la grande para ir juntos a los concursos públicos amañados y a cambio cobraba una comisión del 2 por ciento por hacer básicamente nada.
Este segundo capítulo sería una precuela dentro de esta historia. Las pesquisas han acreditado que el modus operandi de comisiones a cambio de obra pública empezó muchos años antes en Navarra. Cuando se hicieron con el Gobierno, Cerdán y Koldo se limitaron a copiar el modelo a nivel nacional desde el Ministerio de Transportes que dirigía Ábalos. Y la llave para hacerlo posible fue, otra vez, el grandullón de Barakaldo. Estos hechos se investigan también en el Tribunal Supremo como una pieza separada de las mascarillas.
Caso Koldo, capítulo 3: los sobres
Cuando uno accede a la esfera de la UCO y los tribunales sabe cómo entra, pero nunca cómo sale. Una investigación de este tipo provoca la petición de pruebas, análisis de patrimonio, incautación de teléfonos móviles… así es como la Guardia Civil descubrió que el PSOE había pagado gastos en metálico durante años a sus dirigentes. En el caso de Ábalos y Koldo, además, no coincidían las cantidades declaradas por el partido con las que ellos comentaban en sus conversaciones de WhatsApp. Las alarmas en Moncloa empezaron a sonar de nuevo. La sospecha de la financiación ilegal del partido asomaba por el horizonte. El Tribunal Supremo llamó a declarar como testigos al gerente del partido y a una secretaria que trabaja en el PSOE desde finales de la década de los ochenta. Ninguno de los dos supo explicar cuándo se dejó de pagar en metálico ni por qué las cantidades no cuadraban. El juez sospecha, al menos de momento, que Ábalos y Koldo pasaban tickets de gastos sin control al partido para blanquear el dinero que recibían de las comisiones.
Este caso se encuentra ahora en la Audiencia Nacional y no ha dado siquiera sus primeros pasos. Entre la documentación que remitió el Supremo, se encuentra la declaración de una colaboradora de Aldama llamada Carmen Pano. Esta mujer dijo haber llevado a la sede de Ferraz 90.000 euros de comisiones ilegales en bolsas. Aldama dice que eso es mentira.
Caso Koldo, capítulo 4: Transportes
La condición de aforado de Ábalos hizo que la causa se partiera en dos desde el principio. La Audiencia Nacional se quedó con las actividades de actores secundarios, aunque necesarios en la presunta operativa corrupta. En esta parte están imputados, por ejemplo, el exdirector general de Carreteras Javier Herrero. También la que fuera responsable de ADIF Isabel Pardo de Vera. La UCO la ubica tras la adjudicación de obras siguiendo instrucciones de Koldo o tras el enchufe de la amante de Ábalos en las empresas Ineco y Tragasatec. La Audiencia Nacional tiene más carga de trabajo e investiga más lento. Esta rama del caso tardará años en tener una sentencia firme.
Caso Hidrocarburos
El día que todo empezó a desmoronarse, junto a Koldo García también fue arrestado Víctor de Aldama. En ese momento era un perfecto desconocido y los titulares le presentaban como el presidente del Zamora Club de Fútbol. Meses después, fue detenido de nuevo por orden de la Audiencia Nacional, pero esta vez por su papel en una trama de fraude millonario al IVA en el sector de los hidrocarburos. Otra vez las alarmas. Este empresario acostumbrado a la buena vida, los restaurantes caros y los coches de alta gama, se vio de la noche a la mañana comiendo en un banco corrido de la cárcel de Soto del Real. Las fechas de su ingreso provisional en prisión por los hidrocarburos, además, coincidieron con el cumpleaños de su hija pequeña. Ahí