#30 No me lo digo a mi mismo porque no lo necesito, pero tampoco te lo digo a ti, que si lo necesitas, pero que ya me parece suficiente con lo que tienes.
#31 No me cuentes tu vida, ni te justifiques: no me importa que estés amargado, ni que seas un cenutrio, ni que te encante vivir en una cámara de resonancia, pero si alguna vez despiertas, porque la hostia que necesitas te ha llegado, espero que recuerdes mis palabras.
*