#3 la genética no es ni buena ni mala, pero hay situaciones en las que determinadas características favorecen a los que las desarrollan en un entorno concreto, y gracias a nosotros por un lado, y a la contaminación por el otro, los camareros de los restaurantes ya no tienen que invitar a los clientes que encuentran pelos o moscas en sus sopas, hacemos avanzar a la sociedad y mantenemos las economías
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