#1 Hay alguna interpretación histórica que deja en peor lugar al genocida francés.
Napoleón entró en Moscú cuando la corte del Zar se había trasladado a San Petersburgo. Ufano, sintiéndose conquistador al tomar la capital, se intaló en un palacio y esperó a la delegación rusa para la firma de la capitulación. Era una cosa de cortesía que ya había practicado: derrotado el ejército enemigo, el rey enviaría un emisario con todo el boato a rendir pleitesía al genio y entregarle el reino. Esperó cinco meses y por allí no asomó ni el tato.
Para cuando se convenció, después de ignorar múltiples consejos, de que, aún tomada la corte, la guerra no había acabado, ya caía el invierno. Los rusos contraatacaron y barrieron al invasor, que quedó sin suministros y no tenía equipo para resistir el clima.
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Napoleón entró en Moscú cuando la corte del Zar se había trasladado a San Petersburgo. Ufano, sintiéndose conquistador al tomar la capital, se intaló en un palacio y esperó a la delegación rusa para la firma de la capitulación. Era una cosa de cortesía que ya había practicado: derrotado el ejército enemigo, el rey enviaría un emisario con todo el boato a rendir pleitesía al genio y entregarle el reino. Esperó cinco meses y por allí no asomó ni el tato.
Para cuando se convenció, después de ignorar múltiples consejos, de que, aún tomada la corte, la guerra no había acabado, ya caía el invierno. Los rusos contraatacaron y barrieron al invasor, que quedó sin suministros y no tenía equipo para resistir el clima.