Ahora bien, el que grita «okupa y resiste» desde un micrófono, viviendo en un chalé, representa el nivel más bajo de la política, esto es, el que manda a la batalla a los suyos mientras se regodea en el confort de su abundancia.
Frente al pícaro clandestino que pone en peligro su libertad al cometer un delito y perseverar en él, el político que desde su casa en un barrio residencial le alienta a delinquir alcanza el grado más alto de la ignominia.
Los políticos que defienden esto están a buen recaudo en sus chalets con piscina y seguridad privada.
Me estoy acordando de cierto político que vive en Galapagar.
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Frente al pícaro clandestino que pone en peligro su libertad al cometer un delito y perseverar en él, el político que desde su casa en un barrio residencial le alienta a delinquir alcanza el grado más alto de la ignominia.
Los políticos que defienden esto están a buen recaudo en sus chalets con piscina y seguridad privada.
Me estoy acordando de cierto político que vive en Galapagar.