En cierta forma es normal. Valores como el honor, la diligencia y el orgullo por el trabajo bien hecho han sido calificados de ‘carcas’ o incluso fascistas por la sociedad.
A día de hoy es más importante que haya diversidad en el elenco de escritores, que el que su trabajo sea bueno. Y es más importante seguir la doctrina dominante que cuestionar algo.
A eso le unes unos incentivos perversos donde las universidades buscan publicar a toda costa para subir en ránking y así atraer a más estudiantes… y es el cóctel perfecto.
Obviamente esto pasa en todas las disciplinas. Hace poco una youtuber física teórica denunció exactamente lo mismo en su campo. No es sorprendente. La decadencia de la sociedad afecta a todos los estamentos, y el científico no es inmune a ello.
A día de hoy es más importante que haya diversidad en el elenco de escritores, que el que su trabajo sea bueno. Y es más importante seguir la doctrina dominante que cuestionar algo.
A eso le unes unos incentivos perversos donde las universidades buscan publicar a toda costa para subir en ránking y así atraer a más estudiantes… y es el cóctel perfecto.
Obviamente esto pasa en todas las disciplinas. Hace poco una youtuber física teórica denunció exactamente lo mismo en su campo. No es sorprendente. La decadencia de la sociedad afecta a todos los estamentos, y el científico no es inmune a ello.