#3 ser palestino y gay supone para algunos, quienes efectivamente parecen desubicados o venir de oscuros tiempos remotos como en esa buenísima comedia, un combo de odio absoluto.
Esta gentucilla que defiende a Israel con ojos vendados son mayoritariamente homófobos. Es más, más de la mitad del gabinete de gobierno Israelí, de extrema derecha, es homófobo, como lo es Ben Gvir y como lo son otros, por mucho que utilicen el movimiento LGTBI israelí para hacer Pinkwashing de su basura genocida de paisito.
Condenar la homofobia y otras cosas a miles de Km de distancia donde no vive ningún votante susceptible de retirarte el apoyo, es muy fácil cuando eres un simple fraude como lo es la mayoría de estos pro-sionistas de la extrema derecha aquí en España. Arrimados más al poder y al dinero que a otra cosa u otra causa.
Pero cuando en estos lares, estos hipócritas vendepatrias se ven en la tesitura de mostrar su apoyo real a la libertad sexual y condenar la violencia en su propia plaza contra personas LGTBI, se incomodan, dudan, tienen sudores fríos, balbucean, se trastabillan y relativizan todo lo posible.
No es, por supuesto, el caso de nuestros aborrecibles trolles, aquí presentes, que son además de xenófobos (desde la comodidad del anonimato, claro) abiertamente homófobos y machistas por igual; más, mucho más, que muchos de esos musulmanes (palestinos) que no han conocido y que, desde la más absoluta paletez, odian tan visceralmente, hasta el punto de reírse con una burlesca y vomitiva actitud supremacista de niños asesinados por decenas de miles. Pero sí que es el caso de otros personajes públicos que, en una exhibición de absoluto cinismo e indigencia intelectual, también defienden el genocidio como "acto de legítima defensa", como por ejemplo
En 2021, Ayuso decidió apoyar en público a los presuntos asesinos de Samuel Luiz que hoy están siendo juzgados por el crimen. La fiscal ha dicho que los autores mostraron “una crueldad y deshumanización extremas”.
Los homosexuales son para esta gente un instrumento, nada más. En el fondo les encantaría que estuviesen mucho más tapaditos de lo que están. Pero eso sí, que lo imponga un cura nacional católico o un rabino ortodoxo (si paga bien), nada de moroh...
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Esta gentucilla que defiende a Israel con ojos vendados son mayoritariamente homófobos. Es más, más de la mitad del gabinete de gobierno Israelí, de extrema derecha, es homófobo, como lo es Ben Gvir y como lo son otros, por mucho que utilicen el movimiento LGTBI israelí para hacer Pinkwashing de su basura genocida de paisito.
Condenar la homofobia y otras cosas a miles de Km de distancia donde no vive ningún votante susceptible de retirarte el apoyo, es muy fácil cuando eres un simple fraude como lo es la mayoría de estos pro-sionistas de la extrema derecha aquí en España. Arrimados más al poder y al dinero que a otra cosa u otra causa.
Pero cuando en estos lares, estos hipócritas vendepatrias se ven en la tesitura de mostrar su apoyo real a la libertad sexual y condenar la violencia en su propia plaza contra personas LGTBI, se incomodan, dudan, tienen sudores fríos, balbucean, se trastabillan y relativizan todo lo posible.
No es, por supuesto, el caso de nuestros aborrecibles trolles, aquí presentes, que son además de xenófobos (desde la comodidad del anonimato, claro) abiertamente homófobos y machistas por igual; más, mucho más, que muchos de esos musulmanes (palestinos) que no han conocido y que, desde la más absoluta paletez, odian tan visceralmente, hasta el punto de reírse con una burlesca y vomitiva actitud supremacista de niños asesinados por decenas de miles. Pero sí que es el caso de otros personajes públicos que, en una exhibición de absoluto cinismo e indigencia intelectual, también defienden el genocidio como "acto de legítima defensa", como por ejemplo
En 2021, Ayuso decidió apoyar en público a los presuntos asesinos de Samuel Luiz que hoy están siendo juzgados por el crimen. La fiscal ha dicho que los autores mostraron “una crueldad y deshumanización extremas”.
Los homosexuales son para esta gente un instrumento, nada más. En el fondo les encantaría que estuviesen mucho más tapaditos de lo que están. Pero eso sí, que lo imponga un cura nacional católico o un rabino ortodoxo (si paga bien), nada de moroh...