Pero, con el transcurso de la semana, la realidad terminó siendo distinta. La cotización del dólar bajó hasta cerrar el miércoles en 1.160 pesos y las demás expresiones de la divisa —como el dólar blue o informal y los financieros— llegaron a ponerse casi a la par del valor oficial. Así, el furor por la compra minorista quedó en suspenso, a la expectativa, y los supermercados comenzaron a rechazar los nuevos precios con aumentos de hasta el 9% recibidos por los proveedores.
El desconcierto por la reacción de los mercados cambiarios resultó opacado por la grieta que divide Argentina. Los partidarios de Milei celebran la estabilidad cambiaria como un paso irreversible hacia la normalización del país. Los opositores advierten que un modelo que requiere de un rescate financiero de 20.000 millones de dólares como el otorgado por el FMI no puede ser considerado un éxito y señalan que los precios siguen en alza pese al ajuste en salarios y jubilaciones y los grandes recortes del Gobierno ultra en educación, salud y ciencia, entre otros sectores.
Según explicitó el presidente Milei, su idea es mantener el dólar lo más bajo posible. Cuenta, para eso, con los fondos frescos aportados por el FMI al Banco Central y con la falta de pesos, consecuencia del ajuste fiscal y monetario. La apuesta del Gobierno es seguir utilizando el ancla cambiaria para controlar la inflación y llegar en un escenario de estabilidad económica a las elecciones legislativas de octubre. Seis meses en los que se jugará gran parte de su futuro.
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El desconcierto por la reacción de los mercados cambiarios resultó opacado por la grieta que divide Argentina. Los partidarios de Milei celebran la estabilidad cambiaria como un paso irreversible hacia la normalización del país. Los opositores advierten que un modelo que requiere de un rescate financiero de 20.000 millones de dólares como el otorgado por el FMI no puede ser considerado un éxito y señalan que los precios siguen en alza pese al ajuste en salarios y jubilaciones y los grandes recortes del Gobierno ultra en educación, salud y ciencia, entre otros sectores.
Según explicitó el presidente Milei, su idea es mantener el dólar lo más bajo posible. Cuenta, para eso, con los fondos frescos aportados por el FMI al Banco Central y con la falta de pesos, consecuencia del ajuste fiscal y monetario. La apuesta del Gobierno es seguir utilizando el ancla cambiaria para controlar la inflación y llegar en un escenario de estabilidad económica a las elecciones legislativas de octubre. Seis meses en los que se jugará gran parte de su futuro.