Entre escuchar a un rancio y a un mentiroso compulsivo que te toma por gilipollas, yo hubiera preferido hacer deporte.
Ahora bien, con el primero, si eres otro rancio lo mismo te hace de reír, escuchando a un mentiroso que te toma por gilipollas lo único que haces es confirmar que eres realmente gilipollas.
Ahora bien, con el primero, si eres otro rancio lo mismo te hace de reír, escuchando a un mentiroso que te toma por gilipollas lo único que haces es confirmar que eres realmente gilipollas.
Alguien que hace deporte.