Tras la detención de su fundador, Pavel Durov, la ‘app’ de mensajería ha tomado medidas para controlar actividades ilegales. Un estudio de la venta de sustancias muestra que no será fácil. Un usuario que quiere acceder a drogas en Telegram, la célebre aplicación de mensajería, solo debía teclear “comprar” en su buscador y salían varias opciones para adquirir cocaína u otras variedades de drogas ilegales.
En uno de los mejores años para su imagen, doña Letizia ha visto cómo esta semana resucitaban fantasmas del pasado con la publicación del libro Letizia y yo, del veterano periodista Jaime Peñafiel. Sin embargo, el protagonismo no lo ha tenido la mujer de Felipe VI ni el propio autor, conocido por sus críticas constantes a la reina consorte. Ha sido Jaime del Burgo quien tras la publicación de una serie de controvertidos tuits se ha convertido en el hombre más buscado, y su historia en la más cuestionada.
Hace pocas fechas, La Vanguardia publicaba un reportaje sobre las apps de citas, como Tinder o Bumble, en el que se explicaba que el negocio de las aplicaciones para ligar se estaba desplomando. Tanto –se subrayaba-, que las acciones de los principales aplicativos han caído en dos años alrededor del 80%. Es difícil saber si la generación Z (los nacidos entre 1997 y el 2012) ha tenido algo que ver en esa caída, aunque sí parece que este colectivo está tomando cierta distancia con estas tecnologías.
Cada vez en las redes se producen más fraudes y hay más perfiles falsos expertos en distintas especialidades. La propuesta de varios gobiernos de vetar el acceso a redes sociales a menores de 16 años ha reabierto un debate que parecía único en la infancia y la adolescencia. Pero, ¿y los adultos? ¿Están realmente protegidos frente al diseño adictivo de estas plataformas, las ciberestafas o la desinformación que circula en estas plataformas? El 86% de los internautas españoles de entre 12 y 74 años utiliza alguna red social —32,4 millones de usua