«Bluesky es un experimento fallido en la búsqueda de un espacio digital perfecto. Querían un Twitter sin ruido, sin broncas, sin polémica… y terminaron creando una especie de purgatorio digital donde las interacciones son tan emocionantes como ver secarse la pintura» En Jot Down se ha publicado un artículo de humor (bastante naif) diciendo lo aburrida que es la comunidad de Bluesky, al que esta ha respondido con más de 300 citas y 250 comentarios, muchos de ellos al nivel de twitter.
El shitposting es el favorito de nuestra generación y prueba de ello no solo son las numerosas cuentas de Instagram que lo publican, sino de TikTok, donde la información o la política no tiene tanto éxito. El informe de Comprensión de la Audiencia de TikTok expone que el 75% de los navegantes prefieren el entretenimiento y entran en la app con el objetivo de “divertirse, sonreír y mejorar el ánimo”. Los jóvenes escogen la participación, el humor y los contenidos rápidos, que es lo que la caracteriza a la aplicación, para evadirse.
Una serie de cuatro estudios publicados simultáneamente en las revistas Nature y Science han mostrado los resultados de una gran investigación en la que ha colaborado Meta aportando por primera vez a los investigadores millones de datos de las redes Instagram y Facebook. La principal conclusión de uno de los estudios, cuya primera firmante es la española Sandra González-Bailón, es que los bulos o fake news son un fenómeno primordialmente conservador. Los usuarios de derechas consumieron y compartieron el 97% de las informaciones
Un vídeo que muestra la pelea a cabezazos entre dos linces, un adulto y otro joven, un comportamiento muy difícil de observar en plena naturaleza, grabado en Castellar de Santiago (Ciudad Real), se ha convertido en un fenómeno viral en redes sociales. La escena fue grabada por Marta Vivar y Samuel Pérez, quienes habían salido al campo cuando se encontraron con dos ejemplares de lince que se encontraban frente a frente, en una clara actitud de confrontación.
odos somos conscientes de que X se ha convertido en una herramienta fundamental para difundir las campañas de odio y desinformación del nuevo fascismo de corte neoliberal. Desde este medio ya advertimos que abandonar un campo de batalla al enemigo, sin combatir, era un error estratégico que no tardaríamos en lamentar, también advertimos sobre nuestro compromiso, irrenunciable, de luchar sin descanso contra los responsables de propagar el odio en dicha red social.