Sherlock Holmes y Los Meneantes (VI)
Holmes me contó que consiguió reanimar al mendigo con un poco de agua de una escudilla sucia que había por ahí. Intentó confortarle y darle esperanza, pero el pobre estaba extenuado y, tras decir unas pocas palabras, expiró. - Ya puede imaginarse mi indignación, Watson. Deseé tener a todos ante un pelotón, desde el Zote a la Monja, y sobre todo a Barrodos, y fusilarlos. El indigente sólo pudo musitar una advertencia a quien creía un amigo: “Desaparecen! ¡No informan!”… Voy teniendo una teoría, Watson, pero aún no puedo aclarar el caso 1 Registré sus pertenencias,…