"El Covid-19 exacerba las condiciones preexistentes de desigualdad. Más temprano que tarde, causará tormentas sociales, incluso insurrecciones y revoluciones”. Es lo que alertan sectores de la burguesía
Hace unas semanas se desató la enésima tormenta tuitera en un vaso de agua, cuando la actriz Anabel Alonso cuestionó una expresión relativa al lenguaje no sexista utilizada por Luna de Miguel en un artículo de El País en el que hablaba de "personas menstruantes". De un modo un poco torpe, intentó señalar la supuesta incoherencia de repetir como un mantra la consigna "las mujeres trans son MUJERES", y para hablar de procesos que afectan en su inmensa mayoría a las mujeres como el embarazo o la menstruación.
Ayer vi una noticia importante. Entre la hiperinflación de noticias que estamos viviendo todos, me surgió una muy llamativa. Llegan a España, procedentes de China, cuatro máquinas para hacer mascarillas. Además, la empresa fabricante es española. Nada más y nada menos, el conocido Grupo Mondragón. Un nombre que a los más mayores nos trae ciertos recuerdos… Desde mi ignorancia sobre el asunto de la fabricación de este bien de lujo, y que durante un año al menos va a ser de primera necesidad, me quedé atónito.
Estos días acaba de notificarse la sentencia judicial que resuelve el asunto y para sorpresa de todos no solo le da la razón al actor frente a los periodistas, sino que además los argumentos que utiliza y las consecuencias que extrae de ellos, más allá de un tremendo disparate jurídico, suponen un grave atentado a la libertad de información.
Muchos compañeros y muchas compañeras intentan llamar a la proclamación de la República. Derrocar a la monarquía es ciertamente nuestro reto común. La monarquía ha caído de nuevo en la deshonra, no tiene autoridad moral, el jefe de un estado cuyo propio ministro de universidades, el sociólogo Sr. Castells, afirma que la sociedad española está en descomposición;
Cuando Estados Unidos decidió sancionar al régimen de Nicolas Maduro y trasladar el control de los bienes petroleros al líder opositor Juan Guaidó, activó una estrategia peligrosa en la que la gran víctima será el pueblo venezolano. ¿Por qué en Venezuela debe haber una negociación?
Todo parece que la crisis dejará una huella de profundos daños económicos y sociales que se han distribuido de manera muy desigual e injusta. No se pueden repetir los errores del pasado, debemos salir de esta crisis construyendo una economía más humana que no deje a nadie atrás y en la que contribuyan más aquellos que menos han sufrido el impacto de la crisis.
El vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias ha insultado de una manera indecente y anti democrática a los exiliados españoles de la II Republica al compararlos -en una entrevista con Gonzo- con la situación actual del delincuente y prófugo Puigdemont. Personaje responsable de los delitos de sedición y malversación (robo) de fondos públicos, delitos por los […]
Hacer historia es hacer crítica. Si un fenómeno social no tiene orígenes, si no tiene génesis, entonces es candidato a pensarse como algo que siempre ha estado ahí, desde los orígenes del tiempo, y lo que no tiene principio tampoco tendrá acabamiento. La conclusión es inmediata: ese fenómeno social sería algo natural y, por tanto, algo que no se cuestiona. Ese fenómeno social no acepta una crítica en el sentido analítico: no tiene inicio, y eso impide pensar sus determinaciones históricas.
Todos deberían rechazar conscientemente el mundo posterior a la “pandemia de COVID” que se presenta en el plan del “Gran Reinicio” propuesto por la oligarquía imperialista global. Es una receta para más esclavitud, inseguridad y tragedias. No resuelve ningún problema porque las personas mismas siguen marginadas y sin poder. La gente ha querido una alternativa al capitalismo durante mucho tiempo, pero lo Nuevo todavía está siendo bloqueado poderosamente por lo Viejo.
A pesar de que la Constitución establezca que todos somos iguales ante la ley, el Jefe de Estado, el rey, es inviolable. Esto significa que, durante el tiempo en el que esté al frente de la Jefatura de Estado, no se le podrá investigar por posibles delitos. Una anomalía evidente del Estado de Derecho y del Estado Democrático.
El país con mayor nivel de vida de África reducido al caos y convertido en mercado de esclavos. Ocho años después de la caída de Muamar el Gadafi en una revuelta apoyada por la comunidad internacional, el país continúa inmerso en una espiral de caos y pobreza como retrato de uno de los mayores fracasos y vergüenzas del mundo occidental.
De verdad que son muchos los días en los que uno se acuesta pensando que nos tratan por idiotas. Con el gravamen increíble y angustiante de que, tal percepción, viene inculcada por todos los que participan de este paripé al juicio del omnipresente “Prucés”.
El jefe del Estado ha dejado pasar cinco días desde la declaración del estado de alarma antes de pronunciarse por primera vez sobre esta pandemia, pese a que su último acto oficial tuvo lugar hace ya una semana.