La riqueza privada siempre ha prevalecido sobre la salud pública en el manual de instrucciones capitalista. Aun así la enormidad de la crisis y el potencial explosivo de transformación que ésta encierra están cambiando las reglas y puntos de vista sobre el bien común.
Estamos inmersos en una nueva eclosión del coronavirus, con brotes que se producen por doquier y con un número de positivos equiparables a los del mes de abril. El mayor porcentaje de nuevos casos se está dando en Aragón, Cataluña, Madrid y Navarra. Son, probablemente, frutos de la estupidez humana.
Todos coinciden hoy en que el encuentro entre George H. W. Bush y Mijaíl Gorbachov en diciembre de 1989 en Malta dejó una profunda huella en la historia. Pero lo valoran de maneras diferentes. Algunos creen que fue el punto final de la Guerra Fría. Otros lo califican como una traición sin precedentes. Gorbachov y su equipo se oponen categóricamente a esta última opinión. Para encontrar la verdad, hace falta un análisis científico.
En contra de la imagen que puedan transmitir los libros de texto lo cierto es que no todos los períodos históricos o los estilos artísticos que se han sucedido a lo largo de la historia poseen verdadero interés. De hecho en el pasado humano también existen (incluso podría decirse que abundan) las etapas de decadencia, molicie y preponderancia de la vulgaridad y la falta de auténtica inspiración.
El PSOE ganaría las elecciones generales, de celebrarse ahora, con un 26,6 por ciento de votos, situándose 2,2 puntos por encima del PP, que se quedaría con el 24,4 por ciento de los sufragios, según el sondeo 'Pulso político y social' elaborado por Metroscopia para Diario de Sevilla, del Grupo Joly, a partir de dos encuestas consecutivas realizadas entre los pasados días 16 y 25 de julio.
No concibo que llegue el patriotismo a tener raíces hondas y sanas si se prohíbe discutir la patria misma. Miguel Unamuno. (La patria y el ejército.). Si en la época de máximo esplendor del imperio Austro-Húngaro a un ciudadano vienés se le hubiese dicho que Italia iba a ser una nación independiente, se habría reído, negándole toda posibilidad con la argumentación de la realpolitik de su época. Y habría afirmado de imposible que el imperio que habitaba se extinguiese en el futuro. Por supuesto a los garibaldinos les hubiese dedicado...
Con 38 años, el bioquímico Tiago Brandão Rodrigues (Paredes de Coura, 1977) abandonó para siempre su puesto en la Universidad de Cambridge para convertirse en el ministro de Educación más joven de la historia de Portugal. No tenía experiencia política, ni carné socialista, pero sí un fuerte compromiso social. La prensa internacional describe hoy a Portugal como la “estrella emergente en educación” por sus avances en el Informe PISA.
El PSOE, y en este caso su franquicia en Catalunya, tiene la ventaja de haber sembrado amnesia entre algunos artistas. tertulianos y hasta intelectuales varios. OTAN, 155, monarquía, apoyo a la represión, son minucias, temas menores que hay que apartar de lo principal: tocar poder.
¿A quién vamos a dejar morir? No es una pregunta fácil de digerir. Menos si sale desde la boca de un profesional sanitario. Pero Javier Padilla, médico de un centro de salud y que esta semana ha estrenado el libro ¿A quién vamos a dejar morir?