El pasado jueves se aprobó ley de Abusos policiales. Esta ley fue cepillada sobre su texto inicial porque era inaceptable para la mayor parte de la reacción del Estado español. En realidad no solamente fue cepillada sino que, además, ha nacido con un nombre edulcorado que resta gravedad a lo ocurrido durante tantos años. Y es que lo correcto hubiera sido llamarla Ley de Terrorismo de Estado....
El “macro-sumario general” contra el movimiento antifascista y republicano madrileño sigue sumando capítulos. La Brigada Provincial de Madrid llamó a sus dependencias al “Hogar Social Madrid - Ramiro Ledesma” para denunciar por amenazas a siete personas que éramos parte de la movilización del pasado
Tolstoi comenzaba Anna Karenina afirmando que todas las familias dichosas se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera. De la misma forma, el inventario de las interacciones de las personas con la vida es reducido, pero las relaciones con la muerte son lo más característico del ser humano, admitiendo incluso como ser humano a Rafael Hernando en modo portavoz.
En este verano infernal, los ciudadanos estamos hartos de tanto calor. Y también de tanto “todólogo”, de tanto maestro Ciruela y de tanto político, que pululan por tertulias y columnas de opinión, para marear la perdiz y “asnificar” a la ciudadanía en vez de informarla e ilustrarla
He vivido con alegría las oleadas de aplausos en los balcones al personal sanitario que más tarde se ha extendido a las cajeras de supermercados, transportistas, auxiliares de ayuda a domicilio y limpiadoras. A pesar de que me parece que ese aplauso nos engrandece como sociedad, porque nos abraza y es la victoria del nosotros frente al yo en tiempos de individualismo neoliberal. Nos querían solos y nos tienen aplaudiendo a nuestros servicios públicos en los balcones. Poético es, qué duda cabe.
El Gobierno ha presentado un anteproyecto de Ley de la Ciencia que reemplazaría la aprobada hace una década. En 10 años de crisis, la investigación española se ha desangrado. La propuesta pretende que España retome el tren de la innovación, pero diversas organizaciones ven insuficientes los cambios planteados y un riesgo de ahondar aún más en la precariedad. Tres representantes de estas organizaciones, Alicia Durán, Vicente Larraga y Julián Garde, dan su opinión sobre la propuesta.
Ha pasado más de siglo y medio desde que Karl Marx publicara el primer volumen de El capital. Es una obra enorme e intimidante que muchos lectores podrían sentirse tentados de pasar por alto; el erudito radical David Harvey cree que no deberían hacerlo.
La era de la posverdad es un tiempo dominado por el relativismo. Ya no hay una realidad material, asible, contrastable; solo puntos de vista, voluntades, hechos alternativos. En un mundo en el que la objetividad no existe, todo es relativo. También las distancias. Así, puedo decir que la virtud se encuentra en un punto intermedio entre Hillary Clinton y Donald Trump. O que la elección óptima está tan apartada de quien cuestiona el Holocausto como de quien trabajó en un banco. Situarse en la mediatriz que separa a Macron y Le Pen es algo así com
Tras el último informe del Banco de España confirmando el record histórico de tarjetas de crédito y de titulares de las mismas, conviene hacer una reflexión en torno a las causas que han propiciado esta situación y al riesgo que conllevan, todo ello en el marco de una operación irreversible ya de desaparición del dinero físico y su sustitución por el dinero electrónico o las criptomonedas.
La realidad española alimenta desde hace dos meses una colección de noticias bomba que explotan a destiempo. Son momentos potencialmente históricos en los que casi nadie repara, en medio de la perturbadora agitación social que desató la crisis separatista de Cataluña.
El millonario Trump está derribando soplido a soplido todas las convenciones sobre las que se han basado desde la I y II Guerra Mundial las relaciones internacionales, los equilibrios de fuerza y los cimientos de la Alianza entre los dos gigantes norteamericanos, EE. UU. y Canadá, y los aliados europeos
Para la mayoría de los economistas, sobre todo dentro del ámbito universitario, existe una creencia que se perpetúa hace más de medio siglo y que, entre los más ortodoxos, es rayana en la idolatría: la creencia en las bondades universales del libre comercio. Para ellos, no se trata de una hipótesis de trabajo que deba confrontarse a realidades de terreno que varían de acuerdo al lugar y al momento, sino de un dogma de fe