La compañía ha anunciado que Quantum Starling podrá ejecutar 100 millones de operaciones usando 200 cúbits lógicos, multiplicando por 20.000 la capacidad de las máquinas cuánticas actuales. Gracias a una arquitectura totalmente nueva y a un sistema de corrección de errores mucho más eficiente, la compañía asegura que por fin la computación cuántica será útil a gran escala y no solo en laboratorios.
La máquina de Turing es la prueba de que hacer preguntas fundamentales puede ser una de las cosas más útiles que puede hacer un científico. La computación es un concepto familiar que la mayoría de nosotros entendemos intuitivamente. Toma la función f(x) = x + 3. Cuando x es tres, f(3) = 3 + 3. Seis. Fácil. Parece obvio que esta función es computable. Pero algunas funciones no son tan simples y no es tan fácil determinar si se pueden calcular, lo que significa que es posible que nunca nos den una respuesta final.
Seguro que muchos habéis oido hablar de ordenadores cuánticos, de qubits, de criptografía cuántica e incluso, si sois muy friquis, del algoritmo de Shor; pero es posible que penséis que son cosas muy abstractas y difíciles de entender. Y en realidad estáis equivocados; la CC es bastante simple (al menos, si conoces los conceptos de la cuántica, ¡lee Cuántica sin Fórmulas, hombre ya!), siempre y cuando no te metas en berenjenales de los que no sepas salir. Yo voy a comenzar por lo básico, intentando no repetirme en lo que Pedro y J nos han des