Hay residuos plásticos en la cumbre del Everest y en la fosa de las Marianas, el punto más elevado y el más profundo del planeta Tierra. Son casi 20 kilómetros de distancia cubiertos de bolsas desechables, botellas, blisters y envases diversos, en variados estados de descomposición. Hay islas de residuos plásticos del tamaño de Francia en mitad del océano Pacífico. Y hay cada vez más plástico en los peces que comemos. Ha llegado la hora de deshacernos del plástico desechable.
El empresario y submarinista Victor Vescovo halló una bolsa de plástico y envoltorios de caramelos cuando superaba el anterior récord de sumersión, establecido por el cineasta James Cameron, en la Fosa de las Marianas.
Ocurrió la semana pasada frente a la bahía de Monterrey, a lo largo de la costa central de California, cuando personal de la agencia de cruceros de Monterrey Bay Whale Watch filmaron un feroz ataque con un dron. Cinco grandes orcas rodearon y mataron a una ballena gris y su cría . La bióloga marina Nancy Black explicó que la ballena gris y la cría se dirigían a las aguas más frías de Alaska cuando cruzaron el peligroso Cañón submarino de Monterrey y fueron víctimas de una verdadera emboscada, en una zona en la que las orcas dominan.
Según la Organización de Alimentación y Agricultura de las Naciones Unidas, 129 millones de hectáreas de bosque (un área equivalente al tamaño de Sudáfrica) se han perdido para siempre desde 1990. Cada año se pierde un área del tamaño de Panamá.
Investigadores de la Universidad del País Vasco, en España (UPV) hallaron que los peces albergan antidepresivos, antibióticos y restos de cremas solares en su estructura interna. El estudio fue publicado en la revista Environmental Toxicology and Chemistry.
Tras el hundimiento del Grande America el pasado 12 de marzo, las organizaciones ecologistas solicitaron a las administraciones que pusieran en marcha todos los medios disponibles para atajar la marea negra de las más de 2.000 toneladas de fuel pesado vertidas.
Utilizando el últimamente muy popular formato de carreras de barras, esta visualización de DataRanker con datos del Banco Mundial muestra el impactante crecimiento de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera desde el año 1962 hasta la actualidad.
Parece que ya nos hemos acostumbrado a los paisajes urbanos y naturales salpicados por plásticos y latas. Cada vez que salimos de casa nos encontramos una lata, una botella o un envoltorio de plástico tirado por la calle, pero ya casi ni los vemos, es como si se hubiesen transmutado en mobiliario urbano. Haz la prueba. Mira de manera consciente, no te será difícil percatarte de la cantidad de basura que nos encontramos a cada paso.