Tres estudios separados publicados esta semana profundizan en un hallazgo realizado hace cuatro décadas por científicos soviéticos. El ADN del planeta Tierra suele estar compuesto por un alfabeto genético de cuatro letras que se refieren a compuestos químicos conocidos como nucleótidos: guanina (G), citosina (C), timina (T) y adenina (A). No obstante, algunos virus invasores de bacterias llevan en su ADN una letra diferente, la Z, que puede ayudarles a sobrevivir, informa Live Science.
En teoría un agujero negro es fácil de hacer. Basta con coger un trozo de materia, apretarlo en una esfera con un radio menor que el de Schwarzschild, y ¡puf! tienes un agujero negro. En la práctica no es tan fácil. Cuando se aprieta la materia, ésta empuja de vuelta, por lo que se necesita el peso de una estrella para apretarla lo suficiente. Por ello, se suele pensar que incluso los agujeros negros más pequeños deben tener un tamaño de al menos 5 masas solares. Pero un estudio reciente muestra que el límite inferior podría ser incluso menor.
Este fin de semana el helicóptero Ingenuity de la misión Mars 2020 de la NASA ha hecho su tercer vuelo en Marte. Como estaba programado desde el principio si todo iba bien cada vuelo es un poco más atrevido que el anterior. Así que en esta ocasión Ingenuity se elevó hasta los 5 metros y se desplazó unos 50 metros en horizontal antes de volver al punto de partida. Durante el vuelo, que duró unos 80 segundos, alcanzó una velocidad máxima de 2 metros por segundo, algo más de 7 kilómetros por hora.
El próximo 29 de abril China abrirá una nueva etapa en su programa espacial tripulado con el lanzamiento del módulo Tianhe, el núcleo de su nueva estación espacial permanente. Con la nueva estación en órbita, en los próximos años veremos una mayor actividad de misiones tripuladas. Sin duda, todavía lejos del nivel de tráfico al que nos tiene acostumbrados la ISS, pero no olvidemos que estamos ante un proyecto espacial a cargo de un solo país.
En 2008, el Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos puso en marcha el Proyecto Microbioma Humano (con un presupuesto de 115 millones de dólares) para identificar los microorganismos presentes el cuerpo de las personas (en la piel, nariz, boca, intestino y vagina) y conocer sus secuencias genéticas. La intención era probar que los cambios en el microbioma se relacionan con la salud humana.
Un pequeño equipo de 10 investigadores comenzó a diseñar candidatos a vacunas poco después de que se hiciera pública la secuencia genética del virus SARS-CoV-2 en enero pasado. Durante la última década, el equipo había trabajado en vacunas para el virus del Zika y el Ébola, así como para otro coronavirus, el MERS. Sabían que otros que trabajaban en una vacuna COVID los ganarían en el mercado, pero tenían la vista puesta en un premio mayor.
Estamos a las puertas de desafiar las actuales leyes de la física. El Fermilab y un equipo internacional de 200 científicos ha publicado los primeros resultados de su experimento Muon g-2 y se han encontrado importantes evidencias de que el Modelo Estándar de la física de partículas no es suficiente para explicar lo observado. Un experimento realizado con una precisión sin precedentes y que anticipa la posible existencia de una fuerza o partícula desconocida.
Investigadores argentinos hallaron que, tras la administración de una proteína, ratones con una lesión completa de la médula espinal recuperaron el movimiento, dando estos resultados claves para el desarrollo de terapias futuras en humanos.
Un nuevo estudio realizado en el Instituto Tecnológico Technion en Israel, en colaboración con el centro de salud Maccabi, apuntala lo asegurado por Ugur Sahin, cofundador de BioNTech: la vacuna de Pfizer y BioNTech no solo inmuniza a la población contra el coronavirus, sino que evita que las personas vacunadas y contagiadas transmitan la enfermedad. Esta cualidad se traduce en un gran paso para la inmunidad de grupo que se desea para parar la pandemia. No es el primer estudio que apunta en esta dirección.
El nuevo sistema permite la administración de insulina por la boca y evita las actuales inyecciones subcutáneas, que son más difíciles de aplicar y que, sobre todo, tienen efectos secundarios al ser muy frecuentes.
Dentro de un armario cerrado con llave, un sobre contenía un número que estaba a punto de sacudir a la comunidad física, independientemente de su contenido. El valor, una medida de reloj deliberadamente escondida para mantener imparcial el análisis de datos de los físicos, se usaría en un cálculo que podría poner fin a uno de los principales misterios de la física de partículas, o hacerlo aún más misterioso. En una videollamada reciente, 170 científicos se reunieron para observar la apertura del sobre.
La EMA ve "posible relación" entre la vacuna de AstraZeneca y trombos, pero dice que los beneficios superan los riesgos El comité de seguridad de la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) ha concluido este jueves que existe una "posible relación" entre la vacuna de AstraZeneca contra la COVID-19 y los coágulos sanguíneos con niveles bajos de plaquetas. Por ello, ha establecido que estos acontecimientos adversos deben figurar en la lista de efectos secundarios "muy raros" de la vacuna.
Hay una idea popular que está tan arraigada que, a pesar de las evidencias, continúa enquistada en nuestro pensamiento: que los seres humanos somos como pedazos de arcilla fresca perfectamente moldeables por la educación o el contexto. Sin embargo, hay muchos rasgos que vienen de serie y poco o nada pueden modularse (sin contar que esos propios rasgos moldean el contexto, a su vez).
A pesar de la pandemia, hay equipos de científicos en España que recurren a campañas de recogida de fondos ante la falta de financiación pública para poder seguir con sus investigaciones en la lucha contra el Covid-19. Mientras muchos de estos profesionales llegan a hilar varios contratos temporales, algunos incluso de mínimo seis meses. España es uno de los países europeos que menos invierte en ciencia con el 1,2% del PIB el año pasado frente a otros como Suecia con un 3,3%.
El Observatorio Astronómico Nacional de China acaba de empezar a recibir propuestas para que equipos de otros países puedan utilizar el radiotelescopio FAST, que lleva en funcionamiento desde 2016, aunque no entró en servicio de forma oficial hasta enero de 2020. Serán observaciones que se lleven a cabo entre agosto de 2021 y julio de 2022. Un 10% del tiempo disponible será reservado para propuestas de fuera de China.