En abril de 1950, el mecánico Bruno Facchini, de Abbiate Guazzone (Italia), investigó unos extraños destellos tras una tormenta eléctrica y descubrió una nave metálica en forma de disco con tres figuras humanoides vestidas con trajes pesados haciendo reparaciones. Cuando se acercó, se comunicaron con sonidos ininteligibles. Al darse cuenta de que no eran humanos, huyó, pero fue alcanzado por un arma de rayos. Al día siguiente, encontró pruebas físicas, como huellas en el suelo, hierba quemada y fragmentos de metal que más tarde se analizaron como aleación resistente al calor. A pesar de las burlas del pueblo, el testimonio coherente de Facchini durante décadas y las pruebas físicas hicieron de éste uno de los encuentros OVNI más creíbles de Italia.
Resumen en #1.