Stalin, la Unión Soviética, y el Pacto Germano-Soviético de 1939 (IV): Los británicos meten la pata
El desmembramiento de Checo-Eslovaquia había pillado por sorpresa a Hitler, pero en el fondo estaba cantada desde los Acuerdos de Munich. La opción de ocupación militar por la vía urgente no era la favorita de Hitler (que, al menos en estos años, consideraba preferible la creación de Estados Títere subordinados a Alemania); pero cabe discutir si, con una débil República Checa rodeada por todas partes de enemigos y dirigida por el presidente Hacha, las cosas hubiesen sido diferentes. Y todo hace pensar que no,1 puesto que las decisiones que condujeron a la Segunda Guerra…