Quién iba a pensar que dejar de utilizar a los catalanes desde el gobierno como chivo expiatorio o cortina de humo sobre cualquier mierda de gestión negligente o corrupta, iba a tranquilizar las cosas. También ayuda, claro, que la derecha catalana tampoco esté tocando moqueta, porque ellos, en el sentido opuesto, hacen lo propio. La derecha española es así: pelotazos, monta pollos, filibustera y aprovechada, tanto la de Madrid como la de Catalunya.
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