La riqueza privada siempre ha prevalecido sobre la salud pública en el manual de instrucciones capitalista. Aun así la enormidad de la crisis y el potencial explosivo de transformación que ésta encierra están cambiando las reglas y puntos de vista sobre el bien común.
Hasta 2018 ejerció como profesor de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid. Ha sido uno de los más firmes defensores de la teoría del decrecimiento en nuestro país, así como una de las voces más reconocidas en el movimiento anarquista y libertario. Ha publicado más de 30 libros sobre política, geopolítica o movimientos sociales. Carlos Taibo (Madrid, 1956) aporta en esta entrevista su visión sobre la situación actual, en estos tiempos de pandemia, tanto en nuestro país como de manera global.
El Congreso ha ofrecido esta semana nuevas muestras de la capacidad de la clase política para convertir cada sesión parlamentaria en un espectáculo. La agresividad verbal entre Gobierno y oposición, en el pleno del miércoles y en la comisión de reconstrucción del jueves, dinamitó cualquier intento de debate serio sobre el principal asunto de la agenda: la Covid-19. Nada nuevo. Los peligros están advertidos desde hace tiempo. Bajo el cruce de descalificaciones y ocurrencias, el ciudadano asiste a la batalla indisimulada por el poder y el control
No sé si lo habéis percibido pero en los últimos tiempos ha ido decayendo poco a poco la tradicional reticencia de los deportistas populares en España a la hora de expresar de forma directa y abierta (no solo tácita, como solía ser habitual) sus puntos de vista políticos. Y resulta que al hacerlo es posible darse cuenta de que en la mayoría de los casos tales puntos de vista resultan bastante rancios. De hecho no debe extrañarnos demasiado saber que ellos, como muchos ciudadanos normales, también tienen tales opiniones.
Aunque se sabe que el virus se transmite en espacios confinados y cerrados, las recomendaciones oficiales generalmente no explican cómo minimizar el riesgo de transmisión dentro de los edificios, y por tanto en los ascensores. Sin embargo, se ha descrito ya en la prensa un caso de transmisión por este medio, y diferentes expertos han recomendado medidas preventivas. Estas medidas son especialmente relevantes en países como España, con el mayor número de ascensores por habitante del mundo.
Según el expediente, el organizador de la manifestación mandó un correo el 6 de marzo para cancelarla; alegando que era por el coronavirus. El empleado de la Delegación de Gobierno metió esa información en el expediente, y en abril lo escaneó y se lo dio a los agentes. Y eso es lo que dice el informe.
¿Tiene cobertura legal extender el estado de alarma un mes? ¿Se puede graduar por comunidades autónomas? ¿Es el único instrumento al que acudir? A escasas horas del debate parlamentario sobre una nueva prórroga, expertos en Derecho Constitucional responden a estas y otras preguntas.
¿Cómo será el mundo después de la pandemia? Todo género de audacias imaginativas dan la vuelta al mundo y vuelven a darla. Unos claman por «volver a la normalidad». Otros alientan la ilusión de que «muerto el virus se acabó la rabia» del capitalismo. Algunos más dan tono verde ecologista a sus lucubraciones y, desde luego, no faltan los predicadores que entienden el conjuro del mal gracias a providencias extraterrestres, mientras atienden la suma de los «diezmos».
Hay una serie de personajes en España a los que los medios hacen caso solo porque dan juego. Ni tienen nada que aportar al debate público, ni son nunca portadores de buenas o malas noticias. Simplemente, dan juego. Dan juego, traducido a números, significa que cada vez que abren la boca, suben la audiencia de radios y teles y disparan los clics en las páginas de internet. Dan juego significa que como la gente les presta atención, hacen ganar dinero a los propietarios de medios de comunicación.
No es completamente cierto que se pueda ser pobre sin algunas instrucciones previas. Desde principios del siglo XXI, existe mucha confusión sobre la pobreza, al punto de que cualquiera en este país se ha venido vanagloriando de ser pobre solo porque veía a alguien comprar muchas más cosas que él. La pobreza era principalmente un estado mental, un no afeitarse, el sueño húmedo de la revolución. Ahora que la pobreza se extenderá y haremos muchos telediarios con ella, es hora de saber a qué nos enfrentamos.
Así conceptualizaba sintéticamente mi malogrado colega Alfred Stepan al federalismo: self-rule and shared rule. En España, país de textura federal, el federalismo se ha entendido y se ha reclamado mayormente con relación al primero de sus principios. Federalismo se ha entendido (y se sigue entendiendo) como una derivada a ensanchar la capacidad de decisión política por parte de las regiones o naciones minoritarias.
La ultraderecha en España no es solo Vox, ni sumando al PP, independientemente de que ambos partidos traten de aglutinar a todas las corrientes ultracatólicas y/o neoliberales, tanto de origen conservador español como de influencia internacional. El liderazgo de Abascal y Casado es insuficiente para la elite de estos neofascismos.
Personalmente, el sexo de las personas me da igual a la hora de reconocer sus méritos. Esta estadística no desmerece a las mujeres, ni mucho menos. Lo que sí hace es demostrar una realidad innegable: vivimos rodeados de hembrismo, misandria o, directamente, este nuevo inframovimiento que se hace llamar “feminismo”. Hemos visto y oído bastantes acercamientos de género durante esta pandemia. Todos coinciden en una misma mentira: las mujeres van a ser las más afectadas.