El INE acaba de actualizar sus cifras sobre el número de fallecidos cada semana en España. Desde principios del mes de marzo (cuando estalló la pandemia en nuestro país) hasta el 8 de noviembre (último dato disponible del INE), en España han muerto 70.999 personas más que en un año normal.
«Ara no toca». Esa era la frase habitual de Jordi Pujol para no responder lo que no le convenía, por ejemplo, las preguntas de los periodistas sobre corrupción. Sin embargo, sería injusto atribuirle a Pujol la exclusiva de una frase tan célebre. En realidad, «esto ahora no toca» es lo que siempre han respondido las élites (políticas, judiciales, mediáticas, económicas) a muchas propuestas de cambio, incluido el debate sobre la jefatura del Estado.
Jamás como ahora ha sido tan abundante la nómina de personas adictas al fascismo si nos atenemos a podemitas, separatas y sanchistas. También es verdad que la mayoría de esta selecta tropa de genios no han oído hablar nunca de Marinetti, el movimiento futurista, D’Annunzio o Ezra Pound. Excuso decirles que todavía conocen menos a Giménez-Caballero o a Onésimo Redondo
Colombia está en llamas. Actualmente es uno de los países con más número de muertos por covid-19, ocupando el cuarto lugar en la región después de Estados Unidos, Brasil y México, teniendo hasta la fecha tan solo el 3,5% de la población totalmente vacunada y siendo parte de los países que se niegan a apoyar la solicitud de liberación de las patentes de las vacunas. Es también el país que en 2020 contó con el 42,5% de su población en condición de pobreza monetaria y con el 15,1% de la misma en condición de pobreza monetaria extrema.
El anuncio de que ERC, PNV y EH Bildu no presentarán enmiendas a la totalidad de los Presupuestos Generales del Estado para 2022 despeja de obstáculos el sendero hacia su aprobación y permite respirar a un Gobierno que ha visto durante las últimas 48 horas cómo los datos de PIB e inflación disparaban las alarmas y hacían temer por la recuperación de la economía española.
Nos prometieron que las vacunas nos protegerían del covid, que la epidemia terminaría y que nos devolverían la normalidad robada. Sin embargo, casi dos años después ninguna de esas promesas se ha cumplido. Con un récord de contagios que convierte a la variante ómicron en una epidemia de vacunados (pocos meses después de vacunarse), continuamos con la retahíla de acientíficas restricciones-paripé, test de asintomáticos, disruptivas cuarentenas y una fe ciega en unas vacunas que evidentemente no han respondido a las expectativas.
Si algo atrae atención en la red en los tiempos actuales es todo aquello basado en blockchain. Criptomonedas de todo tipo, smart contracts, registros de propiedad, transacciones de todo tipo… todo lo que contiene blockchain es bendecido automáticamente con un plus de atención. Así las cosas, solo era cuestión de tiempo que a alguien se le ocurriese unir blockchain con la pasión intemporal de la web.
Hay en el diccionario de la RAE un amplio catálogo de términos con los que definir la actuación general y la actitud corporativa de los Mossos d’Esquadra desde que el independentismo lanzara su desafío a tumba abierta al estado de Derecho pero, optando por la prudencia, lo menos que puede decirse es que causa asombro.
Según el expediente, el organizador de la manifestación mandó un correo el 6 de marzo para cancelarla; alegando que era por el coronavirus. El empleado de la Delegación de Gobierno metió esa información en el expediente, y en abril lo escaneó y se lo dio a los agentes. Y eso es lo que dice el informe.
El actual monarca español podría convertirse en una «víctima inocente» de los defectos de los Borbones y de la reputación en declive de su padre e incluso llegar a perder el trono si la crisis económica post-coronavirus acrecienta el sentimiento republicano en España.