La enfermedad acaba de llegar a Goma, una ciudad de la República Democrática del Congo con un millón de personas próxima a Rwanda. Los expertos consideran el riesgo de su propagación muy alto, tanto dentro como fuera del país. Internacional
UNO de los mantras extendidos alrededor del desafío planteado por el independentismo estriba en reducir éste a una cuestión estrictamente jurídica. La realidad es que en Cataluña no subyace un problema de encaje territorial, sino de vulneración de derechos. En concreto, de los derechos de ciudadanía amputados por el unilateralismo separatista.No estamos ante un conflicto político que deba gestionarse de modo ordinario, sino ante el chantaje y la coacción de un movimiento nacionalista hegemónico en Cataluña.
"Es obvio que tras la epidemia del SARS de 2003 los científicos sabían que vendrían otras pandemias. Hubiese sido posible prepararse. Pero no se ha hecho. Las farmacéuticas no lo hacen porque los mercados dicen que no hay beneficios en prepararse para una catástrofe a la vuelta de la esquina. Y los gobiernos están siendo el problema, no la solución".
El miedo es una respuesta de supervivencia. El miedo nos impulsa a correr, a saltar; el miedo puede hacernos actuar como si fuéramos sobrehumanos. Pero tiene que haber un sitio hacia el que correr. Si no, el miedo solamente es paralizante.
A medida que se van aclarando las cosas en Kazajistán, lo interesante es intentar responder a las preguntas que me hice el otro día: a quién beneficiaba la revuelta (a nivel interno, el externo es evidente) y si Rusia consultó con China el movimiento de envío de las tropas de la OTSC.
La monarquía del discurso de Felipe VI el pasado 4 de octubre no fue la monarquía Parlamentaria de la Constitución, sino la monarquía Española de las Constituciones anteriores a la de 1978En cuanto el sistema político configurado por la Constitución de 1978 ha entrado en dificultades, el principio monárquico se ha puesto por delante del principio de legitimación democrática.
Muchas veces, como puede ocurrir en este caso, la realidad que envuelve un hecho dramático puede ser incluso más impactante que el hecho en sí mismo. ¿El sexo en grupo de cinco chicos y una sola mujer es, por definición, una demostración de violencia machista?. Se intenta imponer un juicio moral, a veces mojigato, que ignora la realidad en la que nos desenvolvemos. “¿Será el sexo en grupo un paso más en el largo camino de la liberación sexual?
La Constitución española dispone, en su art. 50, que “los poderes públicos deberán garantizar, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad”. Sin embargo, el nutrido colectivo de mujeres, casadas o parejas de hecho, que consumen gran parte de su vida ejerciendo un trabajo real de cuidados (hogar, crianza, ancianos, etc.) al llegar a la vejez no tienen derecho a recibir una pensión propia.
Es un hecho comprabado que las trifulcas internas de los partidos son mucho más divertidas que las trifulcas externas, y no sólo porque las segundas se airean mediante la publicidad y las primeras se barren bajo la alfombra. Las campañas napoleónicas resultan apasionantes, pero palidecerían al lado
Múltiples y muy claros síntomas apuntan a un camino que conduce al fascismo. La versión fascismo siglo XXI. Y a una creciente campaña para su normalización. España es un país proclive a esa tendencia. Un artículo de The New York Times se preguntaba hace unos días por qué se están rompiendo tantas democracias y citaba en la primera frase a nuestro país. Desde el 11M a hoy, se capta la mitad del mensaje. Cada vez que España tiene un problema serio, se va más a la derecha. Y a una sociedad más banal, más perdida.
Gana en las distancias cortas. Es simpático, muy bueno contando chistes, y trata por igual a un empleado doméstico que a un ministro. Es seductor y tremendamente cautivador. Ha venido al mundo para pasárselo bien. Aunque su padre fuera banquero, Agag es un pijo de libro, que no de cuna, pero lo disimula.