"Cada dia sentim a parlar dels indignats que acampen a la plaça Catalunya, però els asseguro que existeix una altra acampada, molt més interpel·ladora, en el seu subsòl. La ciutat dels prodigis, de les Olimpíades i del Fòrum de les cultures; la ciutat que va vendre la seva ànima al diable per una modernitat imposada i falsa, la ciutat que creixia i creixia, que mirava al cel i s'enlluernava de quincalles i pretensiosos elogis, té en el subsòl de la plaça Catalunya, una llaga oberta, una nafra de misèria, un cau de pobresa i tragèdia."
Durante un desayuno informativo organizado por el periódico Cinco Días, el ministro de Justicia ha acusado de "partidista" a la moción de censura y ha negado que la sentencia de Gürtel vincule al Partido Popular con la corrupcion
Han pasado 38 años desde que lo asesinaron con un disparo mientras oficiaba misa. Este domingo, el Vaticano declaró santo al monseñor Óscar Arnulfo Romero e intenta dejar atrás una relación conflictiva en la que la labor del mártir salvadoreño no siempre fue comprendida por la máxima jerarquía del catolicismo.
El propósito de esta entrada es compartir una reflexión sobre nuestras reacciones como personas a ciertos acontecimientos dramáticos (como un atentado terrorista o un accidente aéreo - como lamentablemente ha sucedido estos últimos días). Y, en concreto, analizar el miedo que suscitan y el efecto que éste tiene en nuestra forma de pensar y actuar.
El año 2020 podría terminar hasta en una guerra civil más que una campaña electoral. De ganar Trump o no ganar Trump el panorama de 2020 es de una gran crisis económica del país y a nivel mundial. Quedará clara la necesidad de otro sistema monetario
La pérdida de categoría de las clases medias, la inmigración y la ecología son los tres grandes combates que deben enfrentar las democracias liberales para sobrevivir, según el filósofo francés Gilles Lipovetsky, que defiende un mayor peso del Estado para frenar los vastos poderes de las empresas.
¿Qué se puede esperar de un país que no negocia ni dialoga, que solo quiere imponer su política y sus decisiones al resto, que abandona unilateralmente tratados y acuerdos, y cuya práctica constante es la de sancionar, embargar, bloquear, amenazar, chantajear, a los países que se enfrenten a sus designios?
Cuando el presidente de los Estados Unidos anunció por Twitter que designaría al movimiento Antifa como “organización terrorista”, no hizo más que avivar las llamas de una hoguera que crece de costa a costa de los Estados Unidos. Trump pretende encontrar culpables de las protestas derivadas del asesinato de George Floyd, y ha puesto el foco en los Antifa
Para llegar a esa pregunta que formulaba, sin sonrojo, este martes por la mañana una mujer en las calles de Santiago de Compostela, han de confluir precisos factores y todos ellos se dan en esta desgraciada España. Ella no es la única, voces en las emisoras de radio no han parado de diseminar ese mensaje en compás con otros medios. Lograr ocultar y dar la vuelta incluso a la escandalosa conducta del que fuera rey de nuestro país, Juan Carlos de Borbón, es una obra maestra de la ingeniería de la manipulación y la ocultación.
El filósofo y pensador Daniel Innerarity lanzó en una tribuna publicada junto a Serge Champeau en El País la siguiente hipótesis: la situación de odio que se vive en las democracias occidentales no conduce a nuevas guerras ni a más violencia. Muy al contrario, el odio podría estar sustituyendo la violencia. Los riesgos que acechan a la democracia no vendrían, por tanto, de la posibilidad de un golpe de Estado o una insurrección armada que desate la violencia o tome el poder, como en el siglo XX.
Hace un par semanas debió de producirse una tormenta solar, o algún fenómeno parecido, porque nuestra clase política pareció entrar en un estado de súbita ebullición trasversal y sincrónica: mociones de censura entre socios aparentemente bien avenidos, adelantos electorales para neutralizar el regate en corto, transfuguismos con tufo a compraventa de cargos, dimisiones tácticas en pleno naufragio de proyecto… Semejante espectáculo ha agigantado la brecha mental y emocional que ha separado a nuestras élites del ciudadano de a pie