El Congreso ha ofrecido esta semana nuevas muestras de la capacidad de la clase política para convertir cada sesión parlamentaria en un espectáculo. La agresividad verbal entre Gobierno y oposición, en el pleno del miércoles y en la comisión de reconstrucción del jueves, dinamitó cualquier intento de debate serio sobre el principal asunto de la agenda: la Covid-19. Nada nuevo. Los peligros están advertidos desde hace tiempo. Bajo el cruce de descalificaciones y ocurrencias, el ciudadano asiste a la batalla indisimulada por el poder y el control
Con la desescalada y ante la inminencia de la apertura de fronteras internas en territorio nacional, facilitando así el movimiento interprovincial y la estancia en segundas residencias (especialmente en zonas costeras), este lunes se ha colado en tendencias de Twitter la etiqueta #HartosdeMadrid.
Al menos, luchó [contra el sistema] antes de sucumbir a los imperativos del mundo real. Uno enel cual la gente enferma y envejece, y muchos que son perfectamente decentes y trabajadores no acaban siendo independientemente solventes.
Nueva temporada de AR con Eduardo Inda (OKDiario), Ketty Garat (Libertad Digital) y Juanma Lamet (El Mundo). Empieza fuerte y poniendo las cartas sobre la mesa el espacio de Ana Rosa Quintana en Telecinco, El programa de AR, espacio líder de esa televisión creadora de odio y que en vez de tertulianos ofrece ultras a las masas. A su lado, ya lejos de Juan Carlos Monedero o Javier Ruiz para dar una imagen de pluralidad, representantes de OKDiario, Libertad Digital o El Mundo.
Ha habido momentos en los que en la calle Génova de Madrid se ha percibido la necesidad de que la derecha española existiera en Cataluña, e incluso ha habido momentos en los que los resultados electorales han avalado esa opción, pero la dinámica habitual, imperante hoy en día, ha sido la contraria. El PP es irrelevante en Cataluña porque ha querido serlo. Las necesidades de Madrid siempre han prevalecido.
Hace unas semanas, un grupo de directivos de periódicos viajó a Estados Unidos para observar lo que se mueve en las sedes de Facebook yGoogle; y en alguna que otra redacción. La expedición eligió como destino un país en el que Donald Trump ganó las elecciones con una gran parte de los medios de comunicación en su contra. Es decir, un lugar en el que se certificó que las empresas periodísticas tienen actualmente una menor influencia sobre la opinión pública que algunos de sus nuevos competidores.
espués de décadas de mensajes y argumentos políticos basados en lo que un candidato va a aportar a la sociedad, nos encontramos con un nuevo paradigma y un nuevo contexto donde la emoción y la felicidad del elector son el campamento base para ir construyendo el camino hacia el éxito electoral, el marketing político emocional ha llegado para quedarse.
¿Y si España saliera del tratado de libre circulación europeo? La decisión de la Justicia alemana de extraditar a Carles Puigdemont pero solo por el delito de malversación de fondos públicos ha provocado una suerte de brainstorming judicial que busca la manera de que el expresidente catalán no se libre de ser juzgado del delito más gordo por el que se le acusa: la rebelión.
¿Les preocupa el cainismo? ¿Y el griterío tuitero? ¿Y la incapacidad de muchos jóvenes para superar el fracaso? ¿Y el auge de la censura? Lean a Haidt. Este psicólogo social y profesor de la Universidad de Nueva York milita en la civilización.
Hasta 2018 ejerció como profesor de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid. Ha sido uno de los más firmes defensores de la teoría del decrecimiento en nuestro país, así como una de las voces más reconocidas en el movimiento anarquista y libertario. Ha publicado más de 30 libros sobre política, geopolítica o movimientos sociales. Carlos Taibo (Madrid, 1956) aporta en esta entrevista su visión sobre la situación actual, en estos tiempos de pandemia, tanto en nuestro país como de manera global.
Una parte importante de la derecha regresa a viejas formas con nuevas presentaciones, intenta ofensivas sin pedir permiso ni perdón. Detrás de todo --o delante-- está la disputa económica en tiempos de recesión y el retroceso hegemónico estadounidense.