Nada más apropiado para esta fechas, que en el decaído calendario cristiano arrasado por Halloween se denominaban Día de Todos los Santos y de Fieles Difuntos, que hayan tenido lugar unos puntos de giro en el asunto de los restos de Franco (los físicos). El día 1, Todos los Santos, se conmemoraba no solo a los santos-santos o a los beatos en estado de merecer, sino a todos aquellos que se habían ganado el cielo. Los Fieles Difuntos eran la clase de tropa que esperaban en el Purgatorio que corriera el escalafón, cumpliendo condena.
El cineasta dedica ‘Utoya, 22 de julio’ a las víctimas del atentado ocurrido en la isla noruega en 2011, sin dejar que se vea nunca el rostro del asesino. Con la película, rodada en el tiempo en que ocurrieron los hechos, advierte del peligro del rebrote de los fascismos.
Como si de un debate caótico encadenado se tratase y sin ninguna preocupación por el rigor, los gobiernos, una parte de los medios de comunicación y todas las redes sociales compiten en la exageración en relación al llamado invierno demográfico y el despoblamiento de la España vacía, y no precisamente por casualidad junto a las supuesta insostenibilidad de las pensiones y el mal llamado infierno fiscal.
Aunque es australiano, Philip Alston (1950) ha venido desde Estados Unidos para recorrer España durante dos semans y acabar diciendo algo que ya sabíamos: la pobreza en España es un drama muy palpable (26% de la población y 30% en el caso de los niños), que es así por una opción política, porque el PIB español da de sobra para paliar esta desigualdad, pero las políticas económicas de la última década "han beneficiado a las empresas y a los ricos" mientras las clases medias y desfavorecidas han padecido serios recortes sociales.
Cuando estalló el coronavirus en China ya éramos expertos en mascarillas. Los niveles tan altos de contaminación ambiental, producto de un crecimiento veloz y desmesurado, hicieron que el aire perdiera su calidad, especialmente en las principales ciudades y en las zonas industriales del país.
En el artículo aparecido el pasado lunes 17 de agosto en el diario El País, titulado ¿Monarquía o república? Diez razones, cuyo autor es Emilio Lamo de Espinosa, se hace una defensa ahistórica de la monarquía, es decir sus argumentos son extraños a un enfoque dialéctico de la historia.
Querían el brexit para atraer inversión gracias a desregular y desproteger el empleo, pero justo su éxito en las urnas se basa en votantes tradicionales de Labour que veían en la UE un riesgo para sus trabajos y justo lo que esperan de Downing Street es protección.
Regresa el filósofo y ensayista Alba Rico con España (Lengua de Trapo), un libro que trata de acotar esa cosa nuestra tan esquiva e irreconciliable. Lo hace con un ensayo "muy personal, a ratos autobiográfico, intencionadamente decimonónico" sobre un país que no acaba de existir curtido en la exclusión y la desmemoria.