Pocas semanas antes del 1 de octubre del 2017, en algunas localidades españolas los policías nacionales y guardias civiles destinados a reprimir el referéndum independentista fueron despedidos al grito de “A por ellos, oé”. El cántico, entonado con un punto cavernícola, no era mayoritario en el resto de España, pero repetido y amplificado en redes sociales y medios de comunicación se convirtió en el mejor eslogan del independentismo. Era la constatación de que España (entera) los odiaba, que iban a por ellos.
“Ipso facto, ahorrando formalismos”. Esas son las palabras que se usaron el 12 de noviembre de 2019 para consumar el golpe de Estado contra Evo Morales. Así lo confesó monseñor Ricardo Centellas, a nombre de la Conferencia Episcopal boliviana, en un comunicado leído el viernes 19 de marzo. La frase es simple y brutal a la hora de entender por qué una vicepresidenta segunda del Senado, representante de una fuerza política minoritaria en Bolivia, fue investida con la banda presidencial en un oscuro cuarto del Palacio Quemado.
«¿Aznar de rositas? ¿Lo llaman jornada de reflexión y Urdaci trabajando? Hoy 13M, a las 18h. Sede del PP, Calle Génova 13. Sin partidos. Silencio por la verdad. ¡Pásalo!» Seguramente este mensaje enviado masivamente el 13 de marzo de 2004 vía SMS sea la primera acción digital de contrapoder contra la manipulación mediática y gubernamental en España. La acción fue en respuesta a la terrible manipulación del Gobierno de Aznar y el PP tras los atentados terroristas en Madrid que provocaron 193 muertos y 2.000 heridos.
Ahora que más de la mitad de los adultos estadounidenses están vacunados por completo contra la COVID-19, tanto los empresarios como los empleados han vuelto a considerar las oficinas. Están enganchados en un conflicto sobre el momento en que volverán y, cuando lo hagan, cómo será el regreso. Sin embargo, no deberíamos limitarnos a hablar de los parámetros de cómo hacer el trabajo en un mundo pospandémico. Deberíamos insistir en que se trabaje menos.
Hazte autónomo. Defínete como entrepreneur. Llena tu zona de trabajo de frases motivacionales de grandes hombres que crearon productos que cambiaron el mundo con empresas que evaden miles de millones al fisco. Ve a trabajar en bicicleta, cuida el medioambiente. Cómprate un 4x4, cuida tu imagen de triunfador. Sal de tu zona de confort. Ten preparado un colchón económico de tus padres por si todo falla. Fracasa una y otra vez, no dejes de intentarlo, ese es el camino del éxito.
En Israel se lleva años incubando una ideología supremacista, que no por irónico es menos acertado relacionar con el nazismo (no existe diferencia esencial entre el concepto de lebensraum y el sionismo). En el arco político israelí hemos asistido a la pérdida de apoyos acelerada de partidos de izquierda que abogaban por una resolución negociada del conflicto, y el laborismo ha tenido que sucumbir a la estrategia belicista de la derecha para no ser relegado a la insignificancia
El economista liberal Daniel Lacalle y el filósofo Antonio Escohotado continúan su conversación sobre los riesgos que se ciernen sobre la economía española y mundial. En esta tercera entrega se refieren a la corrupción que hay en España y las redes clientelares tejidas por los diferentes partidos políticos.
Los nacionalismos del siglo XXI están asociados, en buena medida, con la derecha ideológica -aunque no de manera exclusiva- y presentan algunos rasgos comunes como la antiglobalización, la exaltación de los rasgos nativos históricos o biológicos de las poblaciones autóctonas, la defensa del proteccionismo
Aunque se sabe que el virus se transmite en espacios confinados y cerrados, las recomendaciones oficiales generalmente no explican cómo minimizar el riesgo de transmisión dentro de los edificios, y por tanto en los ascensores. Sin embargo, se ha descrito ya en la prensa un caso de transmisión por este medio, y diferentes expertos han recomendado medidas preventivas. Estas medidas son especialmente relevantes en países como España, con el mayor número de ascensores por habitante del mundo.
Que los Estados Unidos representa la “tierra de los libres”, donde “todos los hombres son iguales”, es un mito. Esta narrativa no solo elimina o desplaza la historia de las comunidades indígenas, negras, chinas, mexicanas, e inmigrantes, sino que además coloca a los grupos blancos, considerados superiores, sobre otras etnias y razas.
Las últimas arremetidas económicas y otros trajines truculentos de EEUU contra Venezuela y Cuba llevan un inconfundible tufo electoral. Los 29 votos del estado de Florida suelen ser decisivos para ganar una elección apretada, como la que parece estarse configurando y Trump trata de conquistar, sin importar cómo, el voto ultraderechista de las nutridas colonias venezolana y cubana que ahí residen. El fenómeno de actuar sin la mínima consideración ética para cachar sufragios es tradicional en la política estadunidense