#16 La paradoja de la abundancia visible (o por qué las terrazas llenas no significan que todo va bien)
Te dejo esto por aquí. Dicho y repetido infinidad de veces. Una más, que parace que es necesario.
¿Os suena esa sensación de estar en plena crisis, con noticias de paro, recesión o incluso guerra… y sin embargo ver los bares, terrazas o centros comerciales llenos?
No es una ilusión personal. Tiene nombre (aunque más informal que académico): la paradoja de la abundancia visible. Y no es nueva.
Después de la Segunda Guerra Mundial, con millones de muertos, ciudades arrasadas, economías colapsadas y cartillas de racionamiento, muchas fotos y relatos muestran cafés parisinos abarrotados, terrazas en Roma repletas, y familias paseando como si nada hubiese pasado. ¿Cómo encaja eso con la miseria de la posguerra?
La clave está en lo que vemos... y en lo que no.
¿Qué explica este espejismo?
Solo se ve a los que pueden salir. Muchos no están: murieron, emigraron o no pueden permitirse el lujo de una caña.
La necesidad de vivir. Tras años de sufrimiento, la gente busca pequeñas dosis de placer inmediato: un café, una charla al sol.
La economía informal. A menudo, hay ayudas, trueques, mercado negro o simplemente ganas de aparentar que “todo va bien”.
El sesgo de supervivencia. Igual que en la guerra se analizaban los aviones que volvían (y no los que cayeron), también aquí sólo observamos a quienes logran estar presentes.
Este fenómeno se repite. Durante la crisis del 2008, durante la pandemia, en países en guerra. Lo ves en ciudades turísticas con sueldos bajos y alquileres imposibles, pero restaurantes llenos. No porque todo esté bien. Sino porque la necesidad de aparentar normalidad es un refugio colectivo.
#19 Pero eso es un problema de la picaresca española, los precios de las cosas son muy parecidos a los europeos, pero los sueldos de los trabajadores no tienen nada que ver...
Cómo lo sabes tú?
Te dejo esto por aquí. Dicho y repetido infinidad de veces. Una más, que parace que es necesario.
¿Os suena esa sensación de estar en plena crisis, con noticias de paro, recesión o incluso guerra… y sin embargo ver los bares, terrazas o centros comerciales llenos?
No es una ilusión personal. Tiene nombre (aunque más informal que académico): la paradoja de la abundancia visible. Y no es nueva.
Después de la Segunda Guerra Mundial, con millones de muertos, ciudades arrasadas, economías colapsadas y cartillas de racionamiento, muchas fotos y relatos muestran cafés parisinos abarrotados, terrazas en Roma repletas, y familias paseando como si nada hubiese pasado. ¿Cómo encaja eso con la miseria de la posguerra?
La clave está en lo que vemos... y en lo que no.
¿Qué explica este espejismo?
Solo se ve a los que pueden salir. Muchos no están: murieron, emigraron o no pueden permitirse el lujo de una caña.
La necesidad de vivir. Tras años de sufrimiento, la gente busca pequeñas dosis de placer inmediato: un café, una charla al sol.
La economía informal. A menudo, hay ayudas, trueques, mercado negro o simplemente ganas de aparentar que “todo va bien”.
El sesgo de supervivencia. Igual que en la guerra se analizaban los aviones que volvían (y no los que cayeron), también aquí sólo observamos a quienes logran estar presentes.
Este fenómeno se repite. Durante la crisis del 2008, durante la pandemia, en países en guerra. Lo ves en ciudades turísticas con sueldos bajos y alquileres imposibles, pero restaurantes llenos. No porque todo esté bien. Sino porque la necesidad de aparentar normalidad es un refugio colectivo.
Entonces los españoles son más pobres como dice el video?