#2 Pues lo siento pero la experiencia por ahora es o piedras, o colgado como chorizos o saltarles desde azoteas. Y no esperes que eso cambie a corto plazo.
#4 La experiencia hasta entonces era similar en las comunidades de trabajadores. Nos olvidamos de que los homosexuales entonces sufrían agresiones, discriminación de todo tipo y una estigmatización social bestial. La homofobia era generalizada y estaba socialmente aceptada e incluso era aplaudida, y no hablo solamente de círculos ultraconservadores, sino también de medios de comunicación, asociaciones, colegios, eventos, etc.
Para que os hagáis una idea la OMS eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades en 1993. Es decir con los informes de la OMS como base se podía decir que no se aceptaba a alguien en un trabajo porque era un enfermo mental.
Irlanda del Norte fue el último territorio del Reino Unido en despenalizar la homosexualidad y solo lo hizo en 1982. El colectivo de gays y lesbianas en apoyo de los mineros es de 2 años después (1984), y en Gales donde ayudaron más activamente la homosexualidad se despenalizó 3 años antes de que llegaran este colectivo LGTBI, en 1981. Pocos años después de la ayuda de los gays y lesbianas a los sindicatos obreros, los laboristas incluyeron los derechos LGTBI en sus programas y manifiestos gracias al apoyo de los sindicatos de los mineros.
¿Y qué significó esto? Pues que se consiguieran derechos como fue eliminar la prohibición a homosexuales de participar en las Fuerzas Armadas (2000), igualar la edad de consentimiento sexual a la de las parejas heterosexuales, es decir a 16 años (2001), la ley de cambio de género, que permitía cambiar el género a las personas legalmente (2004) o la ley de igualdad que penalizaba la discriminación por orientación sexual o identidad de género (2010). Todos estos derechos fueron conseguidos por los laboristas gracias a la presión entre ellos de los sindicatos dentro de los propios partidos. Esa presión se consiguió gracias a la solidaridad, que mostraron grupos de gays y lesbianas por la clase trabajadora.
Nada cambia a corto plazo, pero la constancia y la solidaridad puede hacer que la gente cambie y mucho. El dolor une, no solo en los sepelios, sino también en la opresión, la discriminación y la estigmatización, porque se sufren de la misma manera. Cuando nos unimos, conseguimos más cosas que cuando nos fijamos solo en nuestras diferencias. Al fin y al cabo, si no te dejan trabajar, ni tener una vida normal, ni socializar en donde has nacido y crecido, qué más da que lo hagan porque eres palestino y vives en Gaza, que porque eres homosexual y vives en una comunidad ultraconservadora europea.
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Para que os hagáis una idea la OMS eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades en 1993. Es decir con los informes de la OMS como base se podía decir que no se aceptaba a alguien en un trabajo porque era un enfermo mental.
Irlanda del Norte fue el último territorio del Reino Unido en despenalizar la homosexualidad y solo lo hizo en 1982. El colectivo de gays y lesbianas en apoyo de los mineros es de 2 años después (1984), y en Gales donde ayudaron más activamente la homosexualidad se despenalizó 3 años antes de que llegaran este colectivo LGTBI, en 1981. Pocos años después de la ayuda de los gays y lesbianas a los sindicatos obreros, los laboristas incluyeron los derechos LGTBI en sus programas y manifiestos gracias al apoyo de los sindicatos de los mineros.
¿Y qué significó esto? Pues que se consiguieran derechos como fue eliminar la prohibición a homosexuales de participar en las Fuerzas Armadas (2000), igualar la edad de consentimiento sexual a la de las parejas heterosexuales, es decir a 16 años (2001), la ley de cambio de género, que permitía cambiar el género a las personas legalmente (2004) o la ley de igualdad que penalizaba la discriminación por orientación sexual o identidad de género (2010). Todos estos derechos fueron conseguidos por los laboristas gracias a la presión entre ellos de los sindicatos dentro de los propios partidos. Esa presión se consiguió gracias a la solidaridad, que mostraron grupos de gays y lesbianas por la clase trabajadora.
Nada cambia a corto plazo, pero la constancia y la solidaridad puede hacer que la gente cambie y mucho. El dolor une, no solo en los sepelios, sino también en la opresión, la discriminación y la estigmatización, porque se sufren de la misma manera. Cuando nos unimos, conseguimos más cosas que cuando nos fijamos solo en nuestras diferencias. Al fin y al cabo, si no te dejan trabajar, ni tener una vida normal, ni socializar en donde has nacido y crecido, qué más da que lo hagan porque eres palestino y vives en Gaza, que porque eres homosexual y vives en una comunidad ultraconservadora europea.