Al final, Pedro Sánchez y Begoña Gómez han resultado ser lo que parecían
Si algo no han hecho Pedro y Begoña ha sido disimular. El mismodía que unas cuantas docenas de autodenominados "intelectuales y periodistas" de la talla de Jordi Évole, Marta Flich, Samantha Hudson, Sarah Santaolalla o Luis García Montero hacían público un manifiesto contra "la industria del odio" de "la extrema derecha trumpista", Jorge Calabrés y David Vicente, periodistas en la vida real, publicaban en EL ESPAÑOL una noticia que en cualquier país democrático habría conducido a la dimisión inmediata del presidente del Gobierno.