Elon Musk y un grupo de expertos en inteligencia artificial y ejecutivos de la industria piden una pausa de seis meses en el desarrollo de sistemas más potentes que el recién lanzado GPT-4 de OpenAI, en una carta abierta en la que citan riesgos potenciales para la sociedad.
Hace unas semanas, Microsoft lanzó las nuevas versiones de su buscador Bing y del navegador Edge que incorporan esta tecnología, una estrategia para tratar de competir con los servicios de Google. El jueves amplió la integración de este 'copiloto', como lo han llamado, a todas sus aplicaciones —Word, Excel, PowerPoint, Outlook, Teams y Power Platform— bajo la promesa de "transformar el futuro del trabajo". Eso significa que la IA podrá seguir tus órdenes y escribir un borrador, mandar correos electrónicos, calcular cuentas...
El pasado mes de agosto, una empresa china de videojuegos, NetDragon, nombró CEO de su filial Fujian NetDragon Websoft a un "robot humanoide virtual con inteligencia artificial. El resultado ha sido prometedor. Según Google Finance, el valor de la compañía ha aumentado un 10% en los últimos seis meses.
Hoy en día, nuestros avances supuestamente revolucionarios en inteligencia artificial son, de hecho, motivo tanto de preocupación como de optimismo. Optimismo porque la inteligencia es el medio por el que resolvemos los problemas. Preocupación porque tememos que la variedad más popular y de moda de la Inteligencia Artificial -el aprendizaje automático- degrade nuestra ciencia y envilezca nuestra ética al incorporar a nuestra tecnología una concepción fundamentalmente errónea del lenguaje y del conocimiento.
Cuando se propagó el coronavirus, cundió el pánico en todo el mundo. No teníamos ni idea de qué hacer. Los científicos quieren evitarlo en el futuro. Por eso han desarrollado una nueva y potente IA que señala los medicamentos existentes para los nuevos brotes de virus.
Hacer la compra, cocinar y limpiar: estamos ocupados todos los días. Pero los científicos tienen buenas noticias para los que odian esto, porque son precisamente las tareas que más fácilmente podrían ser asumidas por robots. Pero, ¿de verdad lo queremos?
España dispone desde 2023 del portal Historia Hispánica, una web donde conocer su pasado a través de las geolocalizaciones de más de 20.000 acontecimientos y 50.000 personajes, lo que le convierte en el primer país del mundo en contar con esta herramienta digital divulgativa.