David Hearst (de Middle East Monitor) para DoubleDownNews: "Los conflictos de Israel están forzando a una polarización de las relaciones internacionales a nivel global, que tiene como consecuencia el aislamiento progresivo de Israel en la escena diplomática internacional, mientras que arrastra a sus aliados a la confrontación de bloques. Esto eventualmente no beneficiará a Israel en último término, cualquiera que sea el escenario futuro. El peor de ellos no beneficia a nadie en el planeta, por lo que el mundo debe parar la guerra"
Alemania ha acabado cediendo a las presiones de Estados Unidos, así que habrá Leopardos para Ucrania. Rusia ha asegurado que responderá con dureza. ¿Nos acercamos a la Tercera Guerra Mundial? ¿Qué significa realmente el hecho de que diferentes países de la OTAN envíen tanques a Ucrania? ¿Y qué pasa con Estados Unidos? Analicemos.
No esta demas recordar el papel de la Otan en Libia, recordar como gracias a la intervención de la Otan en el antaño país mas rico de Africa ahora hay mercado de esclavos y recordar como sus divisas acumuladas en los bancos de Occidente desaparecieron gracias a la OTAN!.
Richard D. Wolff (Universidad de Yale (1967-1969), City College de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (1969-1973), Universidad de París(1994-1995)) es Profesor Emérito de Economía en la Universidad de Massachusetts, donde enseñó economía desde 1973 hasta 2008. Actualmente es Profesor Visitante de Asuntos Internacionales en la New School University y miembro ponente habitual del Foro Brecht en Nueva York. Wollf desgrana la situación actual entorno a la politica belicista Israelí y sus conflictos y su impacto en el equilibrio internacional
Dos años después de la invasión de Ucrania, el debate sobre la importación de gas natural licuado vuelve a estar en el centro del debate, justo cuando las informaciones apuntan a que España es el país que más importa este combustible desde Rusia. Ante la situación, la vicepresidenta tercera, Teresa Ribera, instó ayer a que se reduzca o se elimine la compra de GNL ruso en todos los Veintisiete.
Australia ha llevado a cabo en los últimos meses un giro de 180 grados en sus relaciones con el Régimen Sionista de Israel. En Noviembre pasado Australia votó por primera vez en contra de las directrices de EE.UU e Israel y se adhirió al reconocimiento del Estado Palestino y de su soberanía sobre todos los territorios ocupados ilegalmente y por la fuerza por parte de Israel. Sólo dos días antes, el gobierno Australiano decretó la prohibición de entrada en el país para miembros del gobierno israelí...
Ellos, que podrían hablar contra el régimen desde el escenario sin tanto riesgo como un ruso, que podrían ayudar a abrir la válvula que Putin quiere mantener cerrada, que podrían "contaminar" el fortín nacionalista con un poco de veneno democrático, deciden abandonar a los rusos a su suerte, como si todos fueran Putin, y no tocar un país que los necesita más que nosotros. En un mundo que funcionara con cierto sentido de la lógica, las cosas ocurrirían así: los artistas occidentales tratarían de actuar en Rusia y Putin les prohibiría la entrad