El antiintelectualismo en la literatura surge como una corriente romántica que desafía la era de la Razón propuesta por la Ilustración. Este fenómeno encontró un caldo de cultivo fértil en el Romanticismo, movimiento que no solo exaltó la emoción y la subjetividad, también reclamó la primacía de las respuestas populares, de lo atávico, lo intuitivo, lo visceral y lo irracional frente al orden racionalista.
"El libro está más inspirado en el libro infantil Têtes de rechange que en los juegos surrealistas del exquisito género Cadavre que diseñé -y produje-, este pequeño libro permite a cualquiera componer a voluntad cien mil billones de sonetos, todos regulares por supuesto. Es, después de todo, una especie de máquina para hacer poemas,…
Según Galvani, la electricidad estimula los músculos por la existencia de una electricidad animal. ¿Podríamos los humanos crear o devolver la vida a la materia muerta? El otro día, en un delirio provocado por el láudano, soñé con una criatura grotesca, un cadáver devuelto a la vida gracias a una gran descarga eléctrica. Ese será el punto de partida de mi criatura.
Ursula K. Le Guin es una de esas escritoras que te ensanchan la vida. Despacharla en los círculos intelectuales poniéndole la etiqueta de autora de fantasía, con ese desdén hacia lo que se considera banal, es algo que se ha hecho con demasiada frecuencia. El gran gurú del canon literario occidental, Harold Bloom, se avino a reconocer su talento, un poco a regañadientes: “Ha elevado la fantasía a un alto nivel literario”. Elevar la fantasía significa que parte de lo bajo, de lo ramplón. Ya le habría gustado a Harold Bloom tener la capacidad pene