Asimismo, apuntan a que Sánchez sería: "Sánchez es un paciente muy hipocondríaco y está obsesionado con su estado de salud desde que llegó a la Presidencia del Gobierno. Cuando se instaló en la Moncloa, su esposa Begoña Gómez exigió que el entonces jefe del Gabinete médico acompañase siempre a su marido a todos los actos y viajes", concluyen.
El miedo constante a enfermar o morir
Más allá del caso concreto, la hipocondría, denominada actualmente trastorno de ansiedad por enfermedad, es una condición de salud mental caracterizada por una preocupación excesiva por la salud, generalmente acompañada de la creencia infundada de padecer una enfermedad grave. No se trata de una simple inquietud ocasional ante un síntoma, sino de un estado persistente de angustia y vigilancia extrema sobre cualquier señal corporal. Las personas con este trastorno viven con un miedo insistente a enfermar o morir por una patología seria. Ese pensamiento constante genera un elevado sufrimiento psicológico y un estado de ansiedad casi permanente. Los hipocondríacos suelen necesitar consultas médicas frecuentes y pruebas diagnósticas continuas para confirmar que no padecen ninguna dolencia. Sin embargo, la tranquilidad que obtienen tras los exámenes suele ser temporal, ya que pronto reaparecen las dudas.
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El miedo constante a enfermar o morir
Más allá del caso concreto, la hipocondría, denominada actualmente trastorno de ansiedad por enfermedad, es una condición de salud mental caracterizada por una preocupación excesiva por la salud, generalmente acompañada de la creencia infundada de padecer una enfermedad grave. No se trata de una simple inquietud ocasional ante un síntoma, sino de un estado persistente de angustia y vigilancia extrema sobre cualquier señal corporal. Las personas con este trastorno viven con un miedo insistente a enfermar o morir por una patología seria. Ese pensamiento constante genera un elevado sufrimiento psicológico y un estado de ansiedad casi permanente. Los hipocondríacos suelen necesitar consultas médicas frecuentes y pruebas diagnósticas continuas para confirmar que no padecen ninguna dolencia. Sin embargo, la tranquilidad que obtienen tras los exámenes suele ser temporal, ya que pronto reaparecen las dudas.